Esta conclusión respecto al producto y cómo este puede incidir en la viabilidad del negocio parece clara, al menos a algunos de nosotros.
Pero ¿qué pasa respecto al coste de personal?
No está en mi ánimo cosificar a las personas, no me parece adecuado, pero hagámoslo durante un momento a título ilustrativo. Se pueden establecer criterios de
calidad en la contratación de personal: conocimientos, competencias, historial laboral, etc. No obstante y excepto honrosas excepciones no son lo común en
restauración, por lo que el foco se podría dirigir hacia la formación: quizá el candidato no cuenta con el perfil más adecuado, pero lo podremos "ajustar"
con formación y desarrollo. Lamentablemente los sistemas de formación suelen ser peores que los sistemas de selección, al menos cuando existen, con lo que
¿cuál terminará siendo el factor determinante en la contratación de una persona?: efectivamente, el salario. ¿Para qué voy a contratar a alguien por diez
cuando lo puedo contratar por cinco, como hace Pepe, el del bar de enfrente...?
Dado que los costes de personal afectan de manera significativa a la rentabilidad del negocio, es fácil caer en la tentación de reducirlos u "optimizarlos"
en base a un único criterio, el precio. Si además nuestra competencia directa ha reducido su coste de personal (en ocasiones quizá con alguna gotita de ilegalidades)
y ha reducido su precio de venta, quitándonos un porcentaje significativo de las nuestras, es fácil caer en realizar igualmente nosotros esta misma reducción
para seguir siendo competitivos. Se inicia un círculo como el comentado respecto al producto. Los últimos rescoldos de selección o formación pasan a mejor vida,
y nos encontramos con la paradoja de que en un país con cuatro millones de parados no encontramos gente para trabajar. Claro que en esta frase no se suele añadir
el "por lo que pago". Siempre he tenido una intima impresión de que si a los camareros les soltases cinco mil euros limpios al mes las dificultades de encontrar
personal mermarían significativamente…
Cuando se inicia esta carrera (ya iniciada en España hace muchos años), se acaba trabajando con un "equipo" y un ambiente laboral, digamos, un pelín conflictivo.
Numéricamente puede que los costes sean bajos (lógico, se paga una caca), pero porcentualmente van a subir sí o sí, porque las ventas van a bajar. Como conclusión
diferenciarnos por tener los costes laborales más bajos también puede ser arriesgado, y es casi seguro que acabarás en un sin vivir y con un sobresalto cada vez
que suene el teléfono.