Y de aquí la importancia de la definición de los Procesos de Trabajo. Debemos explicitar dentro de estos que acciones operativas debemos vigilar, o
realizar para asegurar que estamos cumpliendo y superando las expectativas del cliente en el día a día, así como acciones que podemos realizar para
obtener feedback sobre el éxito de las mismas. Por ejemplo, a todos los clientes les gusta la cerveza y los refrescos fríos, por lo que en
cualquier sitio se vigila que la temperatura de servicio sea adecuada. Pero si nosotros estamos apoyándonos en esta expectativa y transmitiendo
que nuestra cerveza está helada, podemos por ejemplo apoyarnos en elementos que tangibilicen este hecho, como el uso de jarras heladas, o
vigilando de manera asidua la temperatura de servicio, o incluso poniendo un marcador digital en algún lugar de la sala que muestre
la temperatura de servicio de la cerveza. No lo haremos así con los refrescos, ya que estos no son la expectativa del cliente, pero sí con la
cerveza.
Por otro lado, y puestos en el otro extremo, si nuestro valor, con el que realmente fidelizamos al cliente, es tan alto que cualquier nuevo cliente que entre vamos
a conseguir hacerle un cliente fiel, nuestra oferta promocional no necesitará ser nada agresiva, y por tanto tendrá un coste bajo. Con pocos
clientes nuevos que entren amortizaremos de sobra la inversión e iremos incrementando ventas. Esta es la razón por la que tenemos que tener
muy bien conocido el circuito expectativas - procesos - experiencia - nuevas expectativas. Si sabemos que nuestros Procesos (y su aplicación)
cumplen y superan las expectativas iniciales, y están por tanto fidelizando clientes, tan solo tendremos que incrementar ligeramente las
expectativas iniciales en alguna forma que sepamos que podemos cumplir sin problemas (por ejemplo una promoción con un pequeño descuento),
para incrementar el tráfico de clientes.
El problema cuando hablamos de términos como fidelización del Cliente, es que generalmente quedan en una bruma indefinida, de algo que está
bien, pero no está claro cómo conseguirlo. El esquema Expectativas - Procesos - Experiencia- Nuevas Expectativas nos ayuda a comprender el
proceso: básicamente las expectativas son lo que valora el cliente para hacerse fiel, en un segundo paso buscamos la manera asegurar que
cumplimos con eso que el cliente desea y ademas lo hacemos patente y en tercer lugar investigamos si el cliente está percibiendo y valorando
que cumplimos con lo que desea.
Como vemos, la fidelización se convierte así en la "fórmula mágica" que comentábamos al inicio: llenará el establecimiento con el tiempo, es
barata y es relativamente fácil de implementar. Incluso se pueden acelerar sus resultados asegurándonos previamente de disponer de recursos
adecuados.
Y tú, ¿Qué opinas sobre el asunto, crees más en la fidelización o en la promoción? ¿Te parece que en restauración en general se aplica una
estrategia destinada a fidelizar clientes?