Me gustaría centrarme en este artículo en el tema de la creación de experiencias. No se trata evidentemente de convertir el hecho de ir a tomar un pincho de
tortilla en una yincana, sino de dar contenido y coherencia, no solo a TODO lo que rodea la visita de un cliente al establecimiento, como más o menos se hacía
hasta hace poco: producto, servicio, decoración, promoción, etc. sino también pensar en los momentos anteriores (las expectativas que creamos con nuestros
mensajes por ejemplo en RRSS, o tener claro quién es nuestro público objetivo) y posteriores a la visita del cliente (comentarios, opiniones, repetición de
visita, conocer qué opina de nuestro negocio, etc.). Y sobre todo, como he comentado, dar a todo ello un contenido uniforme, integrado y coherente.
Reflexionemos por un momento sobre algunas cuestiones. Hasta hace unos años prácticamente las dos únicas maneras que tenía un cocinero de hacerse famoso eran,
o bien intoxicar a un respetable número de clientes, o bien conseguir alguna estrella Michelin, y aun así la gran mayoría eran prácticamente desconocidos para
casi todo el mundo. Hoy día un cocinero famoso es una estrella social, y su número no para de crecer. Lo que ha posibilitado este cambio no es que se cocine
mejor que antes, aunque se haya mejorado, sino el uso del marketing y la comunicación. De hecho estoy seguro que alguno hay que podría vivir, como los
deportistas, solo con los contratos de publicidad y promoción, sin necesidad de hacer un huevo frito.
Imagina que estás con un amigo y te pregunta que hiciste ayer y respondes: "comiendo unas raciones de oreja con la churri en el Mesón de la Paca". Y él te dice
eso de "ah, pues yo estuve en Diverxo en una cena organizada por mi club de esgrima". Da igual que tu amigo se aburriera soberanamente, socialmente estás acabado.
Puede ser discutible quien comió mejor, pero socialmente parece aceptado que una cena en Diverxo es una experiencia más "diferenciadora" socialmente hablando que
la cena en el Mesón de la Paca
Otro ejemplo interesante es visitar los sitios web de algunos cocineros: pongamos la mencionada de Diverxo de David Muñoz: https://diverxo.com/ Desde luego nada de
imágenes de churrascos, asados, langostas o jamones, que es lo que uno esperaría ver en una web de un restaurante. Con esto no quiero decir que el jefe de cocina
se tenga que pintar el pelo de verde o tatuarse las orejas, sino solamente indicar que para los clientes que visitan un restaurante, el producto y el servicio es
solo una parte de la experiencia que rodea la visita a un establecimiento, y en algunos casos puede que ni producto ni servicio sean la parte principal. Esto
tampoco indica que podamos descuidarlos, sino que los clientes ya dan por sobreentendido que producto y servicio van a ser buenos. Las razones que lleva a sus
clientes a visitar estos establecimientos, por ejemplo Diverxo, y no otros, probablemente tienen más que ver con aspectos de status, creativos, o pertenencia
social, que con la comida en sí misma.
Siempre recuerdo lo que decía un ejecutivo de Harley Davidson (las motos): Lo que vendemos es la posibilidad de que un ejecutivo de 43 años pueda vestirse de
cuero negro, montar en moto por ciudades pequeñas, y ver cómo la gente se asusta de el."