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Cómo correr riesgos "calculados"

31/10/2014 - Categoría: Gestión

Es muy popular eso de que nos animen a tomar "riesgos calculados", pero, ¿qué es esto de los riesgos calculados?: pues un eufemismo para referirse a que en la vida (y más en el ambiente laboral) tendrás que tomar decisiones en las que podrás acertar o fallar, y más te vale acertar en la mayoría…

Todavía no he conocido una empresa en la que te recompensen simplemente por "tomar riesgos" sino que, si lo hacen (y en ocasiones esto ya es un suponer), lo harán porque has acertado en la gran mayoría de las ocasiones, y porque la repercusión de las ocasiones en las que no lo has hecho no ha tenido demasiada importancia, dado que si hubiese sido así, difícilmente tus otros éxitos lo hubiesen compensado.

Traduciendo: si ves un anuncio que dice "necesitamos directivo que sepa correr riesgos calculados", esto, traducido al idioma humano significa: "necesitamos un directivo que acierte en sus decisiones, y que sea consciente que si la fastidia de manera significativa le vamos a despedir". Ciertamente no es lo mismo.

Cambio 1

En la vida es inevitable tomar riesgos, es decir tomar decisiones en condiciones de incertidumbre. Lo vas a hacer sí o sí. Nunca tendremos toda la información referida a un problema, y excepto que tengas un programa nocturno de tarot o similar, la gente normal no somos capaces de adivinar el futuro. Hay muchísima literatura y estudios sobre la toma de decisiones, el cálculo de probabilidades de acertar o fallar, la valoración de consecuencias, planificación de resultados y demás, y aunque entiendo que ahora mismo agradecerías enormemente un artículo sobre el equilibrio de Nash y otros conceptos de solución basados en las normas de racionalidad perfecta (por ejemplo), tengo que confesar que no estoy muy ducho en estos temas, así que me limitaré a dar algunos consejos, como siempre, sobre cómo tomar decisiones de una forma algo más estructurada, es decir, no a lo loco. ¿Y por qué de una forma estructurada?, bueno, yo no tengo un método mágico para tomar decisiones acertadas, así que lo único que me queda es tratar de sopesarlas detenidamente. En este aspecto el tener un método con puntos específicos te ayudará a no saltarse aspectos importantes.

Ten presente tus limitaciones ( y las de todos ) al tomar decisiones

Tomar decisiones es inevitable, vas a tener que hacerlo. El hecho de no hacer nada es ya una decisión. Lo único es que quizá no sea la mejor. Parte de esto porque no vas a poder evitar tomar decisiones y en un ambiente laboral, me atrevería a decir que en cualquier nivel, te van a pagar para ello. La cuestión pues no es tomar una decisión o no, sino tomar la mejor decisión.

Tampoco vas a poder reunir toda la información que te gustaría (la que te permite acertar sí o sí). En ocasiones el hecho de retrasar una decisión por aumentar la información puede aumentar los riesgos de fracaso. Medir si la información que esperas merece la pena es casi un arte, pero ten siempre presente tu intuición: muchas veces esta nos ayuda a analizar inconscientemente información que no somos capaces de tratar a nivel consciente.

Estimula a tu alrededor el debate y la búsqueda de información relativa a la decisión, pero no temas poner punto final a todo ello para actuar y tomar una decisión. Cuando la información que nos llega va siendo cada vez menos relevante, retrasar la toma de una decisión por miedos es solo aumentar la agonía y la incertidumbre: actúa y toma tu decisión.

Además demasiada información es a veces contraproducente (aunque parezca lo contrario) y puede retrasar y liar una decisión sencilla. Busca la información relevante. Los detalles son importantes, sí, pero perderse en ellos es contraproducente.

En situaciones de crisis trata de mantenerte lo más sereno posible. Sí, ya sé que a veces es difícil, pero no hay nada más contagioso que el nerviosismo y no te va a ayudar en nada el que todo el mundo esté gritando y tirándose de los pelos, así que aprende a, al menos, aparentar serenidad (aunque la misa vaya por dentro).

Recuerda que tomar decisiones no es un concurso de popularidad. En ocasiones lo que decidas no va a gustar a parte de los afectados. Creo que en la historia se han escrito miles de libros sobre la ética, la moral, la justicia y otras cosillas que tratan precisamente de este aspecto. Te aconsejo que te los leas todos si quieres tener claro como tomar decisiones sin afectar a nadie. Mientras te los terminas simplemente ten presente que cuando tomes una decisión a alguien vas a afectar negativamente. Esto es así. Trata de ser justo, pero contentar a todo el mundo es imposible.

Cambio 2

Define con precisión lo que tratas de conseguir: qué, por qué y qué te impide conseguirlo.

Se cuenta que un ejecutivo de Wall Street se fue de vacaciones a las Bahamas. Dando un paseo por el puerto observó un pescador que estaba recogiendo su bote y dándose cuenta de la gran calidad del pescado que traía le pregunto:

  • ¿Cuánto tiempo le ha tomado conseguir esa buena pesca que trae?
  • No mucho, la verdad, respondió el pescador.
  • ¿Y por qué no pasa más tiempo pescando y aumenta su captura?, preguntó el ejecutivo.
  • Oh, con esto es suficiente para mis necesidades y las de mi familia. Respondió el pescador.
  • ¿Y qué hace el resto del tiempo que no está pescando?
  • Bueno, me levanto tarde y pesco un rato. Luego juego un rato con mis hijos hasta la hora de la comida tras la cual me hecho una siestecita en la hamaca que tengo colgada entre dos palmeras del jardín. Por la tarde doy un paseo con el perro por la playa mientras atardece y luego me acerco al bar del pueblo a tomar una cerveza con los amigos y tocar un poco de música. Yo toco la batería, sabe usted. Luego ceno con mi familia y me siento un rato en el porche con mi mujer hasta que nos entra sueño y nos vamos a dormir.
  • Vaya, cuanto tiempo perdido, dijo el ejecutivo. Mire, yo tengo un master en Harvard y le puedo ayudar. Usted debería pasar más tiempo pescando. Podría vender el extra de pescado que consiguiese y así podría comprar un barco más grande y nuevo. Con este barco más grande podría pescar más y con el dinero de la venta comprar otro barco, así como contratar trabajadores para que pescasen en ellos. Con una flota pesquera podría incluso abrir una planta de procesamiento de pescado para quedarse con todos los beneficios de la venta de este, y con ellos abrir toda una cadena de pescaderías por el país, con lo que aseguraría quedarse con todos los beneficios. Se haría rico y podría abandonar este villorrio y vivir en Nueva York, Londres, Móstoles, o donde quisiera, y desde allí dirigir su empresa.
  • Vaya, dijo el pescador. ¿y cuánto tiempo me llevaría conseguir todo esto?
  • Unos 20 años, año arriba año abajo, respondió el ejecutivo.
  • Comprendo. ¿Y cuando ya tenga una empresa realmente grande que haría?
  • Aquí es donde se pone interesante. Podría usted vender la empresa y conseguiría millones de dólares.
  • Vaya, ¿y qué haría con ellos?
  • Pues con ellos podría usted retirarse tranquilamente a un pequeño pueblo al borde del mar, dormir hasta tarde, pasar tiempo con la familia, echarse la siesta bajo un cocotero, pasear al perro al atardecer, pasar tiempo con sus amigos, dedicarse a sus hobbies…

Como refleja esta pequeña fábula definir claramente el problema, o el objetivo a conseguir, es en muchas ocasiones haber resuelto la mitad del problema. Ellos es así porque muchas veces nos centramos en resolver las consecuencias de un problema, y no las causas del mismo. Las decisiones que tomamos no consiguen hacernos avanzar porque no tenemos claro que queremos conseguir con ellas en última instancia. Te recomiendo que le eches un vistazo al artículo La Gestión por Aspirinas, escrito por un servidor, para más información.

Una vez que tengas claro lo que quieres y debes conseguir debes analizar qué te impide conseguirlo. Sí, antes de plantear soluciones. O corres el riesgo, como en el caso de la fábula, de tener tu objetivo mucho más al alcance de tu mano de lo que supones y no darte cuenta de ello.

Busca otras soluciones alternativas tanto por ti mismo como preguntando a los demás.

Una vez que has cumplido el punto anterior tienes tu mapa: donde estás, donde quieres llegar y los obstáculos que encuentras para conseguirlo. Esto lo dice cualquier manual de planificación así que no voy a insistir en ello. Pero sí en varios puntos adyacentes:

  • Primero: busca soluciones alternativas e imaginativas. Se cuenta que en la antigüedad un pueblo chino estaban sitiados y rodeados por el enemigo. De tanto defenderse se habían quedado sin flechas, por lo que no podían evitar el asalto final al pueblo. Esa noche descolgaron de la muralla con cuerdas unos muñecos de paja vestidos con ropajes de soldados. Los enemigos, creyendo que querían escapar los saetearon con flechas, tras lo cual, los del pueblo sitiado recogieron los muñecos. Cuando los sitiadores se dieron cuenta de la treta ya habían provisto de suficientes flechas a los sitiados para resistir. Dos noches más tarde volvieron a ver como se descolgaban sombras de la muralla, y creyendo que era otra vez la misma treta no les hicieron caso. En esta ocasión eran soldados de verdad que cogieron por sorpresa a los sitiadores, mataron a su general y deshicieron el ejército enemigo.
  • Segundo: estudia bien las consecuencias de cada línea de acción. Esto no es nada fácil y supone el meollo del asunto en la gran mayoría de las ocasiones. Normalmente lo que nos da miedo de tomar decisiones son las consecuencias posibles de las mismas. Normalmente analizamos en función de las posibilidades de éxito, pero no en funciones de las consecuencias en caso de fracaso. En este segundo caso efectivamente sabemos las consecuencias (es lo que nos da miedo, ¿cómo no lo vamos a tener presente)), pero los análisis de las consecuencias muchas veces no van más allá del título. Y estas consecuencias no solo nos afectarán a nosotros, sino a todo nuestro entorno y debemos conocer cómo. Todo esto también nos ayudará a evaluar la conveniencia de llegar a un "término medio": en muchas decisiones renunciamos a algo por conseguir parte de otra cosa.
  • Tercero: Estudia tu tolerancia al riesgo. Cada uno tenemos una tolerancia al riesgo. Es más puede que en unos aspectos seamos capaces de arriesgar mucho mientras que en otros seamos tremendamente conservadores. Si tienes una clara conciencia de tu voluntad de aceptar riesgos en un área determinada se te hará más fácil, suave y eficiente la toma de decisiones. Muchas veces solo podrás encontrar la decisión correcta para ti, no una solución correcta válida para todo el mundo. Esta tolerancia al riesgo también tiene muchas veces que ver con tu dominio de determinado tema: los pájaros acostumbran a posarse en cables eléctricos, pero no te aconsejo que hagas lo mismo.
  • Cuarto: ten en consideración otras decisiones vinculadas. Las decisiones que tomes hoy muy probablemente afectarán a decisiones que tomes el día de mañana. De igual manera tus objetivos a largo plazo afectan a las decisiones que tomes hoy. Esto no significa enredarse en un sinfín de elucubraciones del tipo " Y si…", sino solamente tener presente que hay unas grandes líneas en la toma de decisiones que debes tener presente: muchas veces el querer obtener un éxito en una decisión a corto plazo hipoteca los éxitos en las decisiones a medio y largo plazo. Quizá deba ser así, tú decides, pero luego no te quejes…

Gracias por leernos y hasta el siguiente artículo.




AbcSystems  - Eduardo Sánchez
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