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15 Consejos para Mejorar tu Capacidad Analítica

13/07/2015 - Categoría: Gestión
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Probablemente todos conocerán la fábula de los ciegos y el elefante, pero para los que no la sepan (y para rellenar algo de artículo), la recordaré brevemente.

Se cuenta que había en la India (estas cosas siempre pasan bien lejos, para que a nadie se le ocurra verificar la historia), seis hombre ciegos, que había oído hablar de los elefantes pero nunca habían visto uno (lógico, eran ciegos…). Habiendo decidido conocer cómo era el elefante hicieron como hacen habitualmente los ciegos, tocando al animal para así, por medio del tacto, hacerse una idea mental de cómo era el mismo.

El primero de ellos que había tocado la panza del elefante dijo que era un animal gordo y grande, como un hipopótamo. Otro de ellos, que había tocado la pata dijo que era ancho y duro, como el tronco de un árbol. El tercero, que había tocado la trompa, dijo que era estrecho pero flexible, como una serpiente. El cuarto que había tocado un colmillo, dijo que era estrecho y duro como una lanza. El sexto, que había tocado la oreja, dijo que era plano y flexible, como una alfombra.

Después de haber tocado al elefante cada uno expresó estas ideas y viendo que eran muy diferentes, se entablo una discusión sobre cuál era la acertada, cada uno de ellos queriendo convencer a los demás de que la suya era la correcta. Un observador imparcial, que estaba cerca, informó a los ciegos de que el elefante era un animal muy grande, y que cada una de las opiniones que expresaban era correcta, pero solo para una parte del animal, y que si ponían sus experiencias en común se harían una idea más acertada de cómo era este, de la que tendrían si cada uno utilizaba únicamente la suya.

La metáfora se relaciona normalmente con las ventajas del trabajo en equipo: poniendo en común ideas acertadas se consigue un conocimiento mayor que el conocimiento individual. No obstante en la vida real nos encontraremos con que no todas las opiniones son acertadas o simplemente incompletas. Hay algunas de ellas que serán erróneas. Estas ideas u opiniones no suman, restan (al menos mientras las demos como buenas), pero en muchas ocasiones no sabremos si una opinión es acertada o falsa. En cada una de nuestras ideas u opiniones hay un porcentaje de probabilidad de estar equivocado.

Para ponerlo más difícil hay ocasiones en las que no decimos la verdad: no hablo de equivocaciones, sino de mentiras como camiones, con toda la premeditación y alevosía. Además todos tenemos nuestras gotitas de egoísmo personal (algunos varios pantanos). Y de igual manera hay buena gente y mala gente: santos para enmarcar y villanos para exportar... Si a todo lo anterior le unimos el bombardeo informativo actual (muchas veces interesado y sesgado) y nuestras propias emociones y sentimientos filtrando todo lo que nos llega, nos encontramos con que es difícil tener la certeza de si lo que "sabemos" (y en base a lo cual tomamos decisiones) es correcto o incorrecto. Y ello sin entrar en cuestiones filosóficas sobre en qué medida es real el mundo que nos rodea, porque ya podría ser el acabose…

En general todos creemos tener razón en todo (yo mismo en cuanto termine el artículo volveré a tener razón siempre...), pero la verdad es que sobre la gran mayoría de las cosas tenemos información incompleta (en realidad sobre todas, no se me ocurre ninguna sobre la que nuestra información sea completa), cuando no equivocada. Nos apoyamos en lo que "sabemos", nuestra experiencia personal anterior, nuestros sentimientos sobre las cosas, etc. y nos formamos una OPINION, no sólo de cómo son las cosas, sino de cómo serán en el futuro. Y en base a estas opiniones tomamos DECISIONES. Decisiones que afectarán nuestro futuro y casi siempre el de alguien más. Y es imposible no tomar decisiones: el hecho de no hacer nada ya es una decisión.

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Como consecuencia, todas las decisiones que tomamos lo hacemos con información insuficiente y erronea en cierto grado. Es por ello que cuanto más completa y acertada sea la información de que disponemos más posibilidades tendremos de las decisiones que tomemos sean acertadas. Y es nuestro lado racional/analítico el que nos ayuda a aumentar nuestras posibilidades de acierto por medio del análisis de la información. Por otro lado también es cierto que el querer atesorar demasiada información es igualmente negativo: se llega a la parálisis por el análisis.

Todos los días veremos muchas discusiones en torno al negocio (cualquier negocio) que se basan totalmente en opiniones, prejuicios y componentes emocionales. El componente emocional pesa en general muchísimo más en nuestras decisiones y análisis que el componente racional, aunque nos creamos lo contrario. Incluso cuando buscamos el soporte de datos podemos sesgar este análisis en función de nuestras ideas preconcebidas, recogiendo los datos que soporten nuestras ideas, y descartando (quizá inadvertidamente) los que las rebatan. Es por ello por lo que es tan habitual en restauración (y otros sectores) ver que se dirigen los negocios sin prácticamente ningún apoyo de resultados ni análisis sobre el mismo: "no hace falta… ya sabemos lo que hay…" En realidad sin un análisis PREVIO A LAS CONCLUSIONES (y no al revés, tener las conclusiones y buscar el soporte) estaremos dejando de lado muchísima información que nos ayudaría a obtener conclusiones mucho más certeras.

Es indudable que hay personas con mucha experiencia en el negocio que pueden sacar conclusiones acertadas de un simple vistazo a un local o una cuenta de explotación. También es cierto que las cifras no lo dicen todo, el día a día ayuda a entender qué es lo que estas están reflejando. Ahora imagina como sería de acertado y completo el análisis realizado por esta misma persona con conocimiento del día a día y datos concretos para analizar...

Los siguientes son algunos consejos simples que nos pueden ayudar a potenciar nuestra faceta analítica. Evidentemente no necesitamos repasar toda la lista para decidir qué corbata ponernos por la mañana, pero nos puede ayudar en las ocasiones en la que tengamos que tomar una decisión difícil, queramos hacer un análisis en profundidad de algo, o necesitemos generar alternativas para la solución a un problema:

  1. Antes de buscar soluciones define el problema o problemas de forma clara y lo más sencilla posible. Una vez hecho asegúrate de que el problema es realmente un problema.
  2. Simplifica los problemas complejos desmenuzándolos en sus distintos componentes, hasta que cada uno de estos sea manejable.
  3. Utiliza técnicas eficientes para disponer de información de forma rápida y accesible. En restauración esto implica que uses un software de gestión que te permita en cualquier momento analizar los resultados, como nuestro software ASIGH. Si obtener la información a analizar no es posible o es difícil tienes un problema.
  4. Analiza los datos de los que dispongas de forma lo más imparcial posible y si es posible comparte este análisis y las conclusiones que obtienes con otras personas. Esto te ayudará a conocer aspectos del problema desde distintos puntos de vista, lo que a su vez te ayudará en el análisis del problema y la generación de soluciones.
  5. Tienes que "pelar la cebolla": determinar la causa de los problemas, y no quedarte en los síntomas. E incluso es bueno ir más allá, y buscar qué es lo que ha generado el problema. Es importante solucionar los problemas, pero también lo es asegurarse en lo posible de que no se vuelven a repetir. Este es uno de los consejos más importantes.
  6. Tienes que "montar el reloj": desmenuzar los problemas ayuda a entenderlos, pero para plantear soluciones efectivas tienes que saber cómo funciona el conjunto. Imagina que estás arreglando un reloj que no anda, lo desmenuzas y ves que el cristal y la correa están rotas y te centras en arreglarlos. Por mucho que los cambies el reloj seguirá sin funcionar.
  7. No te atasques en los detalles, por el contrario busca y céntrate en los elementos clave del problema. Recuerda la ley del 20/80.
  8. Escribe qué es lo que supondría una solución mínima a cada uno de los problemas.
  9. Centra tu atención en los procesos que causan u originan los problemas, no en los individuos y su rendimiento.
  10. Genera muchas opciones a la hora de plantear soluciones. Busca ideas "fuera de lo común" y apóyate en ideas ajenas, modificándolas o adaptándolas si es necesario para hacerlas más practicables.
  11. Suspende temporalmente esa parte que dice "no funcionara". El diablo está en los detalles, y lo que en un momento no funcionó, con un pequeño cambio puede ser la solución.
  12. Haz gráficos sobre los problemas, opciones, y soluciones. Estos ayudan a pensar sobre los problemas y a compartir el pensamiento con otros. Compartir estos pensamientos con otros además ayuda a aclarar la mente y pueden surgir opciones no contempladas.
  13. Antes de establecer la línea de solución de un problema, pondera las alternativas en términos no solo de su capacidad para resolver el problema, sino también de la aceptación que tendrá por parte de las personas afectadas, el nivel de recursos que requiere, la capacidad que tienes de acceder de forma efectiva a estos recursos y las posibles consecuencias que pueden derivarse.
  14. Establece prioridades de forma racional y diseña un plan con los pasos específicos, responsables, tiempos y recursos requeridos para implementar la solución. Y por supuesto síguelo y revisa el cumplimiento…
  15. Y un último consejo, comparte con tu superior las decisiones realmente difíciles: recaba su consejo y asegúrate de estar todo lo posible en línea tanto con él como con las políticas y prácticas de tu organización.

Gracias por leernos y hasta el siguiente artículo.


AbcSystems  - Eduardo Sánchez


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