¿Para qué tipo de negocio es la venta centralizada?
Para quien vende a otras empresas y les factura: obradores de pan y pastelería que sirven a cafeterías y tiendas, cocinas centrales, cáterings y empresas de
colectividades, distribuidores, y también cadenas que sirven a sus propios locales. En todos esos casos hay un pedido que se recoge, una entrega que se documenta y
una factura que llega después, y eso es lo que se organiza aquí.
Ya tengo un programa de facturación. ¿Qué me aporta llevar la venta aquí?
La facturación es el último paso. Lo que un programa de facturación no sabe es qué se pidió, qué hubo que producir para servirlo y qué salió por la puerta, que es
justo la parte que todavía se puede dirigir. Cuando la factura nace del pedido y del albarán no hay que teclear nada dos veces y desaparece la mayor parte de los
errores de facturación, que casi todos vienen de ahí.
Mis clientes piden por teléfono y por WhatsApp. ¿Tienen que cambiar su forma de pedir?
No. Que sigan pidiendo por donde quieran, eso no hay que tocarlo. Lo que cambia es dónde acaba ese mensaje: en un pedido del sistema, en veinte segundos, en lugar de
en una libreta. Y al que quiera se le da su acceso, que suelen ser los que más piden y los primeros en agradecer poder dejar el pedido a las once de la noche.
Cada cliente tiene su precio acordado. ¿Puedo tener una tarifa por cliente?
Sí. Puedes tener una tarifa para cada cliente, una común para todos, o tres o cuatro y asignar cada cliente a la que le corresponda; en su ficha queda la que se le
aplica, así que el precio sale solo al tomar el pedido. Cuantas más tarifas distintas manejes, más trabajo de administración, así que lo aconsejable es tener las
justas. Se montan en Configuración y Gestión de Ventas, y una nueva parte
de otra que ya tengas.
El reparto vuelve con cambios sobre lo que se había pedido. ¿Se puede corregir antes de facturar?
Sí, y ese es el momento de hacerlo. El albarán se corrige el día de la entrega, cuando vuelve el reparto y se sabe lo que se quedó el cliente. La factura se construye
después con los albaranes del periodo, así que sale ya con lo realmente servido. Si el cambio aparece con la factura emitida y declarada, hay que hacer una
rectificativa, y por eso el albarán se cierra el mismo día.
Tengo cincuenta clientes con sus precios acordados y doscientas referencias. ¿Quién mete todo eso al arrancar?
Nosotros. La puesta en marcha incluye la parametrización del sistema: los clientes con sus condiciones y sus direcciones de entrega, el catálogo y las tarifas. Lo que
ya tengas en el sistema anterior se aprovecha en lugar de teclearse, y lo que hay que decidir antes de cargar nada, como cuántas tarifas vas a manejar y qué cliente
va en cada una, se decide contigo.