Si ya tengo el cuadrante hecho, ¿para qué quiero saber lo que se ficha?
Para saber si se hizo lo que habías planificado, y en qué función se hizo. El cuadrante dice que el viernes por la noche había dos personas en cocina y tres en sala; el
fichaje dice cuántas hubo de verdad y cuánto estuvo cada una. La diferencia de un día suelto no significa gran cosa. La misma diferencia repetida todos los viernes
significa que el cuadrante está mal hecho, y eso ya se corrige en el siguiente.
Ya tengo una aplicación de fichaje, ¿esto no es lo mismo?
No. Una aplicación de fichaje registra la jornada, que es una obligación legal y se cumple igual de bien con cualquiera de ellas. Lo que aquí se hace con esas horas es
otra cosa: se reparten por función y se ponen al lado del cuadrante que habías hecho y de la venta de ese día. Para eso tienen que estar donde está el resto de la gestión
del centro; si viven en una aplicación aparte hay que sacarlas y cruzarlas a mano, y eso no lo hace nadie más de una semana.
¿Hace falta comprar un aparato para fichar?
No. Se ficha en el terminal en el que ya se trabaja: cada persona entra con su clave, igual que para marcar una venta, y esa misma identificación abre su turno. No hay que
comprar un reloj de fichar, ni poner un lector en la puerta, ni instalar nada en el móvil de nadie.
Si los fichajes se pueden corregir, ¿no se pueden manipular las horas?
No, porque lo que se corrige es una copia. Cada turno se guarda en dos tablas: la del fichaje original, que no se puede modificar desde ninguna pantalla, y otra editable
donde se arreglan la salida que nadie fichó o el fichaje repetido. Cada cambio queda marcado, con quién lo hizo y por qué, y siempre se puede comparar con lo que capturó
el terminal. Y si ese registro se usa para justificar la jornada realizada, cada corrección necesita además un documento firmado por la empresa y la persona que acredite
el motivo.
Somos cinco y sé quién entra y quién sale, ¿qué me aporta esto?
Quién entra y quién sale lo ve cualquiera que esté en el local. Lo que no se sabe de memoria es cuántas horas se han ido este mes en cocina y cuántas en sala, cuánto se
separa eso de lo que habías planificado y cuántas lleva hechas cada uno frente a las de su contrato. Esas cifras se descuadran igual con cinco personas que con treinta, y
con cinco duele más, porque no hay otro local que lo compense.
¿Y si mi equipo se lo toma como que les vigilo?
Registrar la jornada es obligatorio para toda empresa desde 2019, así que fichar no es una decisión tuya ni una desconfianza tuya. Lo que decides es si ese registro sirve
para algo más que para archivarlo. Y cuenta en las dos direcciones: la media hora de más del que cierra queda escrita, cosa que hoy no pasa porque no la apunta nadie, y
cualquier corrección lleva detrás quién la hizo y por qué. El primero que lo agradece suele ser el que siempre se queda a recoger y nunca lo reclama.