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Registro Horario

Pantalla de identificación de ASIGH.TPV en el monitor táctil del local: el teclado numérico pidiendo el identificador de usuario, sobre la pantalla del programa con las funciones de entrada y salida de empleados

Las horas que de verdad se trabajaron, en qué función y comparadas con las que habías planificado.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

Termina el mes y pagas 20 horas más que no sabes de dónde salen

Se ficha en el móvil o se firma una hoja detrás de la barra, se archiva y ahí se acaba. Nadie pone esas horas al lado del cuadrante que hiciste el jueves, así que la media hora de más de cada cierre, el que entra antes el día del pedido y el turno que se alargó porque entró un grupo no aparecen por ninguna parte. Aparecen todas juntas y sumadas cuando llega la nómina.

Qué es el Registro Horario en ASIGH

Es el registro de cada turno trabajado y de la función en la que se trabajó. Sirve para dos cosas: contrastar el trabajo hecho en cada función con el que habías planificado, que es para lo que se usa a diario, y registrar la jornada de tu equipo, que es una obligación legal.

Es la otra mitad de la cuenta: el cuadrante que sale en Elaboración de Horarios dice las horas que querías hacer y en qué función, y esto dice las que se hicieron. Mientras esas dos cifras no se miren juntas, el registro de jornada es papeleo, y cuesta lo mismo tenerlo bien que tenerlo muerto.

El fichaje del terminal

Cada identificación queda registrada con su fecha de operación, el centro, el terminal desde el que se hizo y la función que esa persona tiene asignada.

El turno que no se toca

El turno completo, con su hora de entrada, su hora de salida y el tiempo trabajado, tal y como llegó del terminal. No se puede modificar desde ninguna pantalla.

El turno que se corrige

La misma información en una tabla aparte, esta sí editable, con la marca de modificado a la vista y el comentario donde queda escrito el motivo del cambio.

El análisis de las horas

Las horas trabajadas cruzadas por persona, por función y por centro, con el desglose por año, por mes, por semana y por día de la semana.

Pantalla de turnos modificables de ASIGH.WEB en un portátil, con el menú de Recursos Humanos desplegado sobre Funciones RR.HH., Turnos No Modificables y Turnos Modificables, y una fila por turno con el centro, la fecha de operación, el empleado, su función, la entrada, la salida, el tiempo trabajado y la marca de modificado

Se ficha en el propio terminal, y cada turno queda con su función

Cada persona se identifica en el terminal del local para empezar a trabajar. No hay que elegir nada más: entra con la función que tiene asignada, y de ahí sale el turno entero.

  • Queda quién ha fichado, en qué centro, en qué terminal y en qué función
  • La entrada, la salida y el tiempo trabajado salen de ese mismo registro, en horas y minutos
  • Cada turno cuelga de su fecha de operación, que es la del día de trabajo al que pertenece
  • La función de cada persona se cambia en un momento desde la tabla de usuarios del TPV, cuando pasa a cubrir otra cosa
  • Las horas de ayer están hoy en la gestión del centro, sin que nadie haya hecho nada para llevarlas hasta ahí
Aviso de ASIGH.TPV en el monitor táctil del local, sobre la pantalla de identificación: el empleado no aparece como trabajando y el programa pregunta si se le incorpora al turno, con los botones Sí y No

Recoger las horas deja de ser un trabajo. Nadie las teclea, nadie las pasa a una hoja y nadie las suma a final de mes, que es justo cuando ya no sirven para decidir nada: el mes está cerrado y lo que salió mal, salió mal.

Las horas quedan repartidas por función

Tabla dinámica de turnos de ASIGH.WEB en un monitor, con las horas de la función de barra y dependiente repartidas por empleado y por mes, y sus totales

La función viaja pegada al turno, así que al cerrar la semana sabes cuántas horas se han ido en cocina, cuántas en sala y cuántas en reparto. Es lo que se compara con las horas que habías repartido en el cuadrante.

Con formación cruzada esto pasa a menudo: alguien deja lo suyo un rato y cubre otra función porque hace falta. Se le cambia la función en la tabla de usuarios, o se corrige después en el turno, y sus horas se apuntan donde toca. El tiempo total de la persona no varía.

Si se quedan donde no toca, el reparto de horas de tu negocio dice lo que no ha pasado. La cocina parece que va sobrada, la sala parece que anda corta y la decisión de contratar o de mover a alguien se toma sobre un número que no ha calculado nadie.

Dos registros: uno no se puede modificar y otro sí

El sistema guarda cada turno dos veces, en dos tablas separadas. Una deja constancia de lo que se fichó y no se puede tocar. La otra sí, porque hay fichajes mal hechos que hay que corregir.

El que no se toca

Lo que capturó el terminal se guarda tal cual y no se puede modificar desde ninguna pantalla, tampoco desde la tuya. Es la constancia de lo que ocurrió.

El que se corrige

La copia editable, donde se arregla la salida que nadie fichó o el fichaje repetido. Cada cambio queda señalado como modificado y con su comentario.

Cada cambio, con su justificación

Si esa tabla se usa para justificar la jornada realizada, cada corrección necesita un documento que acredite por qué se hizo, firmado por la empresa y la persona.

Un registro que se pueda tocar sin dejar rastro no vale para nada, ni ante una inspección ni ante tu propio equipo.

Las horas trabajadas se comparan con las planificadas

Cada turno se reparte por tramos de media hora, según las horas en las que se trabajó, así que las horas de cada función quedan puestas en la franja del día en la que ocurrieron. Se miran por persona, por función y por semana, al lado de las que repartiste en el cuadrante, y ahí aparece la distancia entre lo que querías que pasara y lo que pasó.

La diferencia del día

Las horas que repartiste y las que se hicieron. Un día suelto no dice gran cosa; la misma diferencia repetida todos los viernes sí, y eso ya se puede arreglar.

El cómputo de cada persona

Las horas que lleva hechas frente a las que dice su contrato, semana a semana. Se ven mientras todavía se pueden corregir, y no cuando ya están en una nómina.

El siguiente horario, corregido

Si un turno se alarga siempre media hora, es que estaba mal planificado. Con el histórico delante, el cuadrante de la semana que viene se ajusta a lo que de verdad pasa.

El cruce que necesites

Por empleado, por función y por centro, y por año, mes, semana o día de la semana. Es donde se ven los días que se salen de la norma y los que se repiten.

Pantalla de resultados de productividad de ASIGH.WEB en un monitor: arriba, la productividad configurada de cada puesto con su forma de cálculo; en medio, el gráfico que compara día a día la prevista con la obtenida a lo largo de dos semanas; y debajo, una fila por día con la venta, las posiciones fijas y variables y la productividad que se obtuvo

De estas horas salen las dos cifras con las que se mide el turno: la productividad que de verdad se obtuvo en cada función, al lado de la que tenías fijada, y lo que costaron esas horas sobre la venta del día. Las dos se ven en Costes Laborales.

Con qué se conecta

El fichaje se captura en el terminal, se contrasta con el cuadrante de la semana y acaba puesto en euros.

Cómo se trabaja

El primer paso lo hace el equipo cada día. Los otros tres son un rato a la semana de quien lleva el centro.

1

Se ficha al empezar

Cada persona se identifica en el terminal con su clave y entra con la función que tiene asignada. Son dos toques, y se convierten en rutina igual que ponerse el delantal.

2

Se revisa lo que no cuadra

Salidas sin fichar, entradas duplicadas, turnos absurdamente largos. Son pocos casos y saltan a la vista; el resto no hay que tocarlo.

3

Se corrige sobre la copia

El ajuste se hace en la tabla modificable y queda marcado, con el motivo escrito. El fichaje original sigue donde estaba, sin cambiar.

4

Se compara y se aprende

Horas trabajadas contra horas planificadas, y contra la venta de esos días. De ahí sale lo que hay que cambiar en el horario de la semana siguiente.

Un criterio que conviene fijar por escrito desde el principio: hasta cuántos minutos se redondea una entrada. Los cinco minutos de quien llega justo se ajustan directamente; los retrasos repetidos y sin justificar no se redondean, porque entonces el registro deja de contar lo que pasa.

Qué cambia respecto a cómo lo haces hoy

Tu gente va a seguir fichando. Lo que cambia es que ese dato deja de ser un archivo muerto.

Con la hoja o la app de fichar

  • Se registra la entrada y la salida, y nada más
  • Las horas viven en un sitio distinto del horario
  • Nadie compara lo planificado con lo trabajado
  • Los errores de fichaje se arreglan de palabra
  • El exceso de horas aparece en la nómina
  • No se sabe en qué función se trabajó cada hora

Con ASIGH

  • Se registra quién, cuándo y en qué función
  • Horas, horario y venta del día están en el mismo sitio
  • La diferencia entre previsto y real se ve cada día
  • Las correcciones se hacen sobre una copia y quedan marcadas
  • El cómputo semanal avisa antes de que se dispare
  • Las horas se reparten por departamento con datos

Preguntas frecuentes

Si ya tengo el cuadrante hecho, ¿para qué quiero saber lo que se ficha?

Para saber si se hizo lo que habías planificado, y en qué función se hizo. El cuadrante dice que el viernes por la noche había dos personas en cocina y tres en sala; el fichaje dice cuántas hubo de verdad y cuánto estuvo cada una. La diferencia de un día suelto no significa gran cosa. La misma diferencia repetida todos los viernes significa que el cuadrante está mal hecho, y eso ya se corrige en el siguiente.

Ya tengo una aplicación de fichaje, ¿esto no es lo mismo?

No. Una aplicación de fichaje registra la jornada, que es una obligación legal y se cumple igual de bien con cualquiera de ellas. Lo que aquí se hace con esas horas es otra cosa: se reparten por función y se ponen al lado del cuadrante que habías hecho y de la venta de ese día. Para eso tienen que estar donde está el resto de la gestión del centro; si viven en una aplicación aparte hay que sacarlas y cruzarlas a mano, y eso no lo hace nadie más de una semana.

¿Hace falta comprar un aparato para fichar?

No. Se ficha en el terminal en el que ya se trabaja: cada persona entra con su clave, igual que para marcar una venta, y esa misma identificación abre su turno. No hay que comprar un reloj de fichar, ni poner un lector en la puerta, ni instalar nada en el móvil de nadie.

Si los fichajes se pueden corregir, ¿no se pueden manipular las horas?

No, porque lo que se corrige es una copia. Cada turno se guarda en dos tablas: la del fichaje original, que no se puede modificar desde ninguna pantalla, y otra editable donde se arreglan la salida que nadie fichó o el fichaje repetido. Cada cambio queda marcado, con quién lo hizo y por qué, y siempre se puede comparar con lo que capturó el terminal. Y si ese registro se usa para justificar la jornada realizada, cada corrección necesita además un documento firmado por la empresa y la persona que acredite el motivo.

Somos cinco y sé quién entra y quién sale, ¿qué me aporta esto?

Quién entra y quién sale lo ve cualquiera que esté en el local. Lo que no se sabe de memoria es cuántas horas se han ido este mes en cocina y cuántas en sala, cuánto se separa eso de lo que habías planificado y cuántas lleva hechas cada uno frente a las de su contrato. Esas cifras se descuadran igual con cinco personas que con treinta, y con cinco duele más, porque no hay otro local que lo compense.

¿Y si mi equipo se lo toma como que les vigilo?

Registrar la jornada es obligatorio para toda empresa desde 2019, así que fichar no es una decisión tuya ni una desconfianza tuya. Lo que decides es si ese registro sirve para algo más que para archivarlo. Y cuenta en las dos direcciones: la media hora de más del que cierra queda escrita, cosa que hoy no pasa porque no la apunta nadie, y cualquier corrección lleva detrás quién la hizo y por qué. El primero que lo agradece suele ser el que siempre se queda a recoger y nunca lo reclama.

El mes pasado, ¿se trabajaron las horas que habías planificado?

Casi nadie puede responder a eso, aunque todo el mundo guarde sus fichajes. Guardar las horas es una obligación; compararlas con las que habías previsto es lo que sirve para algo.

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