Lo de la inteligencia artificial suena a humo. ¿Qué hace realmente?
Mide. Coge el histórico de ventas de tu centro y aprende sus patrones: qué días pesan más dentro de la semana, cómo se mueve la venta a lo largo del año, qué pasa en
los festivos. A eso le suma la previsión oficial de AEMET para tu localidad y los festivos y cierres de tu calendario, y con todo ello calcula lo que se espera vender
cada día y lo reparte por franjas. Cada madrugada rehace el cálculo con la venta del día anterior dentro. Pero el sistema aconseja: si consideras que la cifra no es
adecuada, la última palabra la tienes tú.
Mi encargado lleva quince años y acierta. ¿Qué me aporta el sistema?
Alcance y memoria. Ninguna cabeza sostiene a la vez treinta días, doce franjas de cada uno y varios locales, y eso es lo que rehace el cálculo cada madrugada. Y
quedan guardadas las dos cifras, la calculada y la que puso él, que después se comparan con lo que se vendió: así se ve en qué acierta su criterio, deja de estar solo
en su cabeza y sigue ahí el día que él no esté. La última palabra la sigue teniendo él: el cálculo aconseja y quien planifica decide.
¿Y si la previsión falla?
Falla, como todas las previsiones, y por eso el panel enseña la diferencia con lo real día a día, la del cálculo y la de tu ajuste. Conviene además saber qué se
busca: acotar el rango en el que va a moverse la venta y montar el turno pensando en sus dos puntas. Un sistema que esconde su error no es fiable; uno que lo enseña te
deja decidir cuánto confiar en él.
Acabo de abrir y no tengo histórico. ¿Me sirve?
Para el cálculo automático todavía no: sin histórico de ventas no hay patrón que aprender, y el sistema lo dice en vez de inventarse una cifra. Hacen falta unas semanas
de actividad. Mientras tanto trabajas con la previsión puesta a mano y con el reparto por franjas, que ya sirve para dimensionar el turno; cuando hay recorrido
suficiente, el cálculo se pone en marcha.
Mi negocio depende de cosas que no se pueden prever. ¿Cómo va a acertar el cálculo?
En lo que tiene patrón, que suele ser la mayor parte de la venta del mes: el día de la semana, la época del año, el tiempo y los festivos. Lo demás no lo prevé ningún
sistema, porque los patrones salen de lo que ya ha pasado: una obra que corta la calle mañana no está en el histórico, y si el año pasado hubo feria en tu barrio y
este año no se celebra, el cálculo la seguirá esperando. Para eso está el ajuste a mano, que es donde entra lo que sabes tú.