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Previsión de Ventas

Panel de previsiones de venta de ASIGH.WEB en un portátil: el gráfico de dos semanas con una línea por cada forma de calcular la venta, la venta real y el año anterior encima, la banda azul del intervalo de confianza al 80 por ciento y, debajo, la tabla de los días agrupados por semana con la diferencia de cada cálculo

Cuánto vas a vender el sábado, con la lluvia y el festivo ya contados. Y en qué horas, que es lo que de verdad cambia el horario y el pedido.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

Los días normales los aciertas de memoria. Los otros son los que cuestan dinero

Un mes tiene veinte días previsibles y cuatro o cinco que se salen: el puente que este año cae distinto, el sábado de lluvia, la semana del festivo. Son pocos y son justo los caros. Si vendes menos de lo que montaste, las horas y el producto ya están comprometidos y no se recuperan; si vendes bastante más, el servicio se cae con el local lleno. Y como nadie apunta por cuánto se falló, el mes siguiente se vuelve a fallar igual.

Qué es la Previsión de Ventas en ASIGH

Es la parte de ASIGH.WEB que calcula lo que vas a vender cada día de las próximas semanas y lo reparte en tramos de media hora.

Lo que tienes delante al abrirla es un gráfico de las dos próximas semanas con una línea por cada forma de calcular la venta, la venta real encima de los días ya pasados y, al fondo, la lluvia prevista y los festivos. Debajo, lo mismo día a día, agrupado por semanas. Es la primera pieza de la cadena: de la venta que esperas salen las horas de personal, lo que hay que producir y lo que hay que pedir.

El panel de la previsión

El gráfico y la tabla de las próximas semanas: lo que espera cada cálculo, lo que se vendió de verdad, la diferencia de cada uno y el total de cada semana.

La semana, día a día

La rejilla donde se ajusta cada día a mano: venta, número de pedidos, porcentaje de promoción y peso de cocina. De esas cifras salen el ticket medio y la venta neta.

El día, media hora a media hora

Cada tramo con lo que se vendió las tres semanas anteriores, su promedio, la previsión del tramo y lo que deberías llevar acumulado a esa hora.

El calendario y el tiempo

Los festivos, los cierres y los eventos que marcas tú para cada centro, y la previsión meteorológica oficial de AEMET para su localidad.

El menú de Previsión Venta desplegado en ASIGH.WEB, con las pantallas que componen la funcionalidad: crear fechas de previsiones, horas de apertura y fijas, días de cierre del centro, panel de previsiones, previsión de venta diaria, previsión horaria y resultados

La cifra del sábado sale de tus ventas, no de una corazonada

El cálculo se rehace cada madrugada con la venta del día anterior ya dentro. Cuando llegas por la mañana está hecho, y hay dos maneras de llegar a la misma cifra.

  • Un cálculo aprende del histórico del centro: qué peso tiene cada día dentro de la semana, cómo se mueve la venta a lo largo del año y qué pasa en los festivos
  • El otro parte de la venta que se espera en la semana y la reparte entre los siete días con el peso que cada uno viene teniendo
  • Los dos se combinan en una sola cifra por día, y esa cifra es la que arrastra todo lo demás
  • Entran además la previsión oficial de AEMET para la localidad del centro y los festivos, cierres y eventos que marcas en el calendario, y los dos quedan dibujados sobre el gráfico
  • De la venta bruta se guarda además la banda entre la que se espera que se mueva, que es sobre lo que de verdad se planifica un turno
Pantalla de previsión de venta diaria de ASIGH.WEB con los siete días de la semana en filas y, en cada uno, la venta bruta prevista, los pedidos, el ticket medio, el porcentaje de promoción, la venta neta y los artículos de cocina

La hostelería repite patrones con una regularidad que sorprende cuando se ve dibujada, y el sistema los mide y los proyecta. Por eso necesita histórico, y cuando no hay recorrido suficiente lo dice en lugar de inventarse una cifra. Tienes una cifra para cada día del mes antes de abrir el correo, hecha con el mismo criterio todas las semanas.

Con el total del día no se monta un turno

La previsión baja a tramos de media hora, con lo que se vendió en ese mismo tramo las tres semanas anteriores delante.

Lo que pasó las tres últimas semanas

Cada media hora trae la venta de las tres semanas anteriores en ese mismo día y su promedio. El peso de un tramo dentro del día es de lo más estable que tiene un negocio de hostelería: si un día se vende más, se vende más a todas las horas.

La previsión de cada tramo

Sobre ese reparto queda calculado lo que se espera vender en cada media hora, con sus pedidos y sus artículos de cocina. Cualquier tramo se puede corregir a mano.

El acumulado, hora a hora

Al lado de cada tramo va lo que deberías llevar vendido a esa hora. A media mañana miras el terminal, lo comparas y sabes cómo va a acabar el día con tiempo para mover algo.

Pantalla de previsión horaria de ASIGH.WEB: arriba el perfil del día dibujado con la venta y los pedidos previstos hora a hora, y debajo la rejilla con una fila por cada media hora, las ventas de las tres semanas anteriores, su promedio, el peso del tramo, la previsión y el acumulado

Esa curva es la que ajusta los recursos a la demanda, porque de ella salen las horas de personal de cada tramo, que se calculan en Costes Laborales.

El cálculo aconseja; quien planifica decide

Tabla del panel de previsiones de ASIGH.WEB agrupada por semanas: cada día con la cifra que da cada cálculo, la que puso el usuario, la venta real y las tres columnas de diferencia, y el total de cada semana

La cifra que manda es la tuya. El cálculo llega hasta donde llegan los datos, y lo que tú sabes no está en ningún dato.

Sabes que la semana que viene cierra el colegio de al lado, que empiezan las obras de la acera o que el sábado hay una boda enfrente. Nada de eso está en el histórico. En la rejilla de la semana cambias el día que quieras y la previsión pasa a ser la que has puesto tú, con el reparto por franjas detrás.

Se guardan las dos cifras, la calculada y la que de verdad se usó, y las dos se comparan después con lo que se vendió. Con eso el criterio de tu encargado deja de estar solo en su cabeza: queda escrito, se puede mirar y sigue ahí el día que él no esté.

Y si prefieres partir de lo que ya pasó, la rejilla trae con un botón la venta real de esa semana y sobre ella corriges.

Al día siguiente sabes por cuánto fallaste, y con qué cálculo

Cada día queda al lado lo previsto y lo vendido, y la diferencia que le sacó cada una de las formas de calcularlo, incluida la tuya.

Sabes de cuánto fiarte

La desviación se ve día a día y con el total de cada semana. Con dos meses de eso delante sabes en qué días conviene dejarse margen y en cuáles la cifra se puede tomar tal cual, que es lo que separa una previsión de una corazonada.

Distingues un mal día de un mal momento

Cuando la venta cae y la previsión ya contaba con ello, fue el tiempo o el calendario. Cuando cae por debajo de lo previsto tres veces seguidas, hay algo que mirar y no es el tiempo. Esa diferencia evita alarmarse por nada, y también lo contrario.

Estrechas el rango

Lo que se persigue es acotar entre qué cifras va a moverse el sábado y montar el turno pensando en las dos puntas: qué se hace si sale por arriba y en qué se aprovecha la gente si sale por abajo.

Con qué se conecta

La previsión se calcula sobre la venta que registras y termina en las horas de personal, en el cuadrante y en lo que hay que producir.

Cómo se trabaja

El cálculo se lanza de madrugada. El trabajo de la persona son los otros tres pasos, y son cortos.

1

El sistema calcula de noche

Cada madrugada recoge la venta del día anterior, consulta el tiempo, rehace los dos cálculos, los combina y reparte el resultado por tramos horarios. Por la mañana está hecho.

2

Se revisa la semana

El responsable mira la previsión de los próximos días junto con lo que ocurrió en los anteriores. Si sabe algo que el sistema no puede saber, lo corrige a mano: la cifra que vale es la suya.

3

Se convierte en decisiones

Esa previsión por franjas es la que alimenta las horas de personal de cada tramo, las cantidades de producción y el aprovisionamiento. Ahí es donde deja de ser un número y empieza a valer dinero.

4

Se comprueba el acierto

Al día siguiente se ve la diferencia entre lo previsto y lo vendido. Esa comparación es la que enseña cuánto fiarse y en qué días conviene poner un colchón.

Los eventos que se conocen de antemano, una feria, un partido o una obra en la calle, se marcan en el calendario para que entren en el cálculo.

Qué cambia respecto a cómo lo haces hoy

Previsión ya haces: cada vez que decides cuánta gente poner estás previendo. La diferencia está en con qué y en si queda constancia.

Con la memoria y la hoja de cálculo

  • Sale de lo que alguien recuerda del año pasado
  • Da un total del día, no lo que va a pasar a cada hora
  • El tiempo se mira por la ventana y se corrige tarde
  • Si esa persona no está, no hay previsión
  • No queda registro de si se acertó ni de por cuánto se falló
  • Rehacerla cada semana para varios locales es inviable

Con ASIGH

  • Sale del histórico real del centro, día a día
  • Baja a franjas horarias y de ahí a horas de personal
  • Incorpora la previsión oficial de AEMET para esa localidad
  • Se recalcula cada madrugada, esté quien esté
  • Enseña la desviación entre lo previsto y lo real, día a día
  • Funciona igual para un local que para veinte

Preguntas frecuentes

Lo de la inteligencia artificial suena a humo. ¿Qué hace realmente?

Mide. Coge el histórico de ventas de tu centro y aprende sus patrones: qué días pesan más dentro de la semana, cómo se mueve la venta a lo largo del año, qué pasa en los festivos. A eso le suma la previsión oficial de AEMET para tu localidad y los festivos y cierres de tu calendario, y con todo ello calcula lo que se espera vender cada día y lo reparte por franjas. Cada madrugada rehace el cálculo con la venta del día anterior dentro. Pero el sistema aconseja: si consideras que la cifra no es adecuada, la última palabra la tienes tú.

Mi encargado lleva quince años y acierta. ¿Qué me aporta el sistema?

Alcance y memoria. Ninguna cabeza sostiene a la vez treinta días, doce franjas de cada uno y varios locales, y eso es lo que rehace el cálculo cada madrugada. Y quedan guardadas las dos cifras, la calculada y la que puso él, que después se comparan con lo que se vendió: así se ve en qué acierta su criterio, deja de estar solo en su cabeza y sigue ahí el día que él no esté. La última palabra la sigue teniendo él: el cálculo aconseja y quien planifica decide.

¿Y si la previsión falla?

Falla, como todas las previsiones, y por eso el panel enseña la diferencia con lo real día a día, la del cálculo y la de tu ajuste. Conviene además saber qué se busca: acotar el rango en el que va a moverse la venta y montar el turno pensando en sus dos puntas. Un sistema que esconde su error no es fiable; uno que lo enseña te deja decidir cuánto confiar en él.

Acabo de abrir y no tengo histórico. ¿Me sirve?

Para el cálculo automático todavía no: sin histórico de ventas no hay patrón que aprender, y el sistema lo dice en vez de inventarse una cifra. Hacen falta unas semanas de actividad. Mientras tanto trabajas con la previsión puesta a mano y con el reparto por franjas, que ya sirve para dimensionar el turno; cuando hay recorrido suficiente, el cálculo se pone en marcha.

Mi negocio depende de cosas que no se pueden prever. ¿Cómo va a acertar el cálculo?

En lo que tiene patrón, que suele ser la mayor parte de la venta del mes: el día de la semana, la época del año, el tiempo y los festivos. Lo demás no lo prevé ningún sistema, porque los patrones salen de lo que ya ha pasado: una obra que corta la calle mañana no está en el histórico, y si el año pasado hubo feria en tu barrio y este año no se celebra, el cálculo la seguirá esperando. Para eso está el ajuste a mano, que es donde entra lo que sabes tú.

¿Cuánto vas a vender el sábado?

Si la respuesta sale de la cabeza de alguien, esa es la conversación. Una previsión que se compara con lo que pasó de verdad se corrige; una intuición, no.

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