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Pedidos a Proveedores

Dos monitores con ASIGH.WEB: a la izquierda, un pedido a proveedor con su cabecera (proveedor, distribuidor, teléfono, correo de pedidos y fechas de pedido y de recepción) y las líneas de artículos con su formato, su precio y su importe; a la derecha, la pantalla para añadir artículos al pedido, con el catálogo de ese proveedor y la casilla de la cantidad de cada uno

Cuánto pedir de cada cosa, calculado con la venta que esperas y lo que te queda en el almacén. Y al llegar, comprobar que te han servido lo que pediste.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

Decides la cantidad sin saber lo que vas a vender

Llama el comercial, alguien da una vuelta rápida por la cámara y se pide lo de siempre con un poco más por si acaso. La cifra que debería mandar en esa decisión es otra: cuánto vas a vender hasta la próxima entrega. Como no está encima de la mesa, se junta lo peor de las dos cosas, el sábado a las nueve sin el producto que más sale y el martes con cajas que van a acabar en la basura.

Qué es Pedidos a Proveedores en ASIGH

Es la parte de ASIGH.WEB donde se decide cuánto pedir de cada artículo, se manda el pedido al proveedor y se comprueba lo que llega contra lo que pediste.

El pedido se monta sobre el catálogo de ese proveedor, con sus artículos, sus formatos y sus precios ya puestos, así que lo único que hay que decidir es la cantidad de cada uno. Y ahí el sistema puede ayudarte mucho o nada, según lo que tengas montado.

El pedido

Proveedor, distribuidor, fechas y los artículos con su unidad de compra y su precio. El contacto, el teléfono, el correo de pedidos y los días de reparto salen de la ficha del distribuidor que te sirve a ti.

El cálculo

Lo que gastas de cada producto por cada mil euros de venta, la venta prevista para los días que cubre el pedido y el stock que te queda, con la posibilidad de corregirlo antes de pedir.

La recepción

La comprobación de lo servido contra lo pedido y el paso del pedido a albarán, que es lo que mete el producto en el almacén y el gasto en la cuenta de explotación.

El seguimiento

Lo que está sin enviar, lo enviado sin recibir y lo recibido sin pasar a albarán, cada cosa en su lista. Y las tablas para mirar por proveedor, por artículo y por periodo.

Informe del pedido a proveedor que genera ASIGH.WEB: el centro que pide con su dirección, su teléfono y su correo, el distribuidor al que se le pide, el número y las fechas del pedido, y la tabla de artículos con la cantidad, la unidad de compra, el precio neto y el importe

Dos maneras de pedir, y la diferencia está en si el sistema puede calcular la cantidad

Las dos están dentro y las dos sirven. Cuál te toca a ti depende de una sola cosa: si trabajas con previsión de ventas.

Escribiendo tú la cantidad

Sale la lista de artículos de ese proveedor, con su formato y su precio, y pones al lado de cada uno lo que quieres pedir. Funciona desde el primer día, sin nada más montado, y ya te da lo que hoy no tienes: el pedido escrito, enviado desde el sistema y con la recepción hecha sobre él.

Con la cantidad calculada

Cada artículo llega con lo que gastas de él, con la necesidad estimada para los días que cubre el pedido y con el stock que debería quedarte. Tú lo repasas, corriges lo que no cuadre y envías. Es el modo que cambia el resultado, porque la cantidad deja de salir de la memoria.

Para que el sistema calcule la cantidad hacen falta dos cosas, y sin cualquiera de las dos no hay cálculo. La primera es la previsión de ventas: la necesidad de cada artículo se saca de la venta que esperas hasta la próxima entrega, así que sin esa cifra no hay sobre qué calcular. La segunda es tener registradas las entradas de mercancía al día: el stock actual se arrastra de lo que ha entrado y lo que se ha vendido, y si las entregas de la semana están sin registrar, el sistema cree que tienes menos de lo que tienes y propone pedir de más.

Con las dos puestas, el trabajo de pedir cambia de sitio: en lugar de decidir cantidades una por una, repasas las que propone el sistema y corriges las que sabes que no van a cumplirse. La cuenta la hace el programa; el pedido lo sigues decidiendo tú.

Empezar por el primero y pasar al segundo cuando el histórico dé para prever es lo normal, y no obliga a rehacer nada: es el mismo pedido, con más información delante.

Dejas de quedarte sin producto el sábado por la noche

Así sale la cuenta cuando pides con la cantidad calculada: cada artículo llega con una propuesta, hecha con lo que gastas de él y con la venta que esperas hasta la siguiente entrega.

  • Pones la fecha del pedido, la de la entrega y la de la siguiente, y al cubrir hasta la entrega siguiente el margen de seguridad va dentro de la cuenta
  • El gasto de cada producto sale de los últimos veintiún días de consumo, medido en unidades por cada mil euros de venta
  • La venta prevista del periodo la trae la previsión de ventas, y la cambias si sabes algo que el histórico no sabe: un grupo reservado, una feria, un festivo
  • La cuenta se hace en unidades de medida y el pedido sale en unidades de compra, que es como te lo sirve el proveedor
Pantalla de entrada de artículos de un pedido en ASIGH.WEB: arriba, las fechas del pedido, de la recepción y de la siguiente, con la venta prevista para ese periodo; debajo, cada artículo con su stock estimado, el stock real corregido, el gasto por cada mil euros de venta, la necesidad en unidades de medida y en unidades de compra, y la cantidad que se pide
Lo gastado de un artículo en los últimos 21 días ÷ la venta de esos días x 1.000 = lo que gastas de él por cada mil euros que vendes.
Ese número x la venta que esperas ÷ 1.000 = lo que vas a necesitar.

Si de un producto gastas cincuenta unidades por cada mil euros de venta y esperas vender dos mil quinientos hasta la próxima entrega, necesitas ciento veinticinco. Llegar a la llamada con esa cifra hecha cambia el papel de cada uno: el comercial deja de decidir cuánto entra en tu almacén y la conversación se va al precio y al servicio, que es donde tú ganas dinero.

El sistema te cuenta lo que ha pasado hasta hoy; el pedido lo sigues decidiendo tú. Por eso la cantidad propuesta se repasa artículo a artículo y se corrige antes de enviar nada.

Bajas el dinero que tienes parado en la cámara

Cuando haces el pedido ya estás mirando producto por producto, así que ese es el momento de repasar el almacén. La pantalla te dice lo que debería quedar de cada artículo.

Junto a cada artículo aparece el stock que el sistema calcula que tienes a primera hora, arrastrado desde lo que ha entrado y lo que se ha vendido. Si al mirar el estante ves que de algo hay más o menos, escribes la diferencia y la cantidad a pedir se recalcula con el stock corregido. Repasas el almacén entero sin un conteo aparte, y cada diferencia que aparece es una señal de que hay algo que investigar antes de que crezca.

Todo lo que tienes almacenado es dinero tuyo parado.
Quien gasta 5.000 euros de producto a la semana debería tener almacenados entre 2.500 y 7.500.

Pedir lo que hace falta y no lo que cabe aligera la cámara, y ese dinero vuelve a la caja. De paso baja lo que caduca, lo que se estropea al fondo de un estante y lo que desaparece sin que nadie sepa explicar cómo.

Ese stock sale de lo que ha entrado y de lo que se ha vendido, así que la cifra vale lo que valga el registro de las entradas de mercancía: con las entregas de la semana sin registrar, el sistema cree que tienes menos de lo que tienes. Cuentan igual los traspasos entre centros, el desperdicio y la comida del personal. Y no incluye la venta de hoy: si pides a media tarde, cuenta con ella.

Los faltantes se descubren en la puerta, no tres días después

Lo que pediste queda registrado, así que al llegar el reparto tienes contra qué comparar. Y del pedido al albarán no hay que volver a teclear nada.

Se envía y queda constancia

El pedido sale por correo desde el propio sistema, a la dirección de pedidos del distribuidor, o en un documento que adjuntas tú. Al enviarlo queda marcado como pedido, con su fecha.

Se recibe sobre lo pedido

Delante tienes lo que pediste y solo tocas lo que ha venido distinto: corriges la cantidad que ha faltado, anotas lo que no ha llegado y das de alta lo que te han traído sin pedir y decides quedarte.

Se pasa a albarán

Con el número real del albarán delante, el pedido entero se convierte en albarán con todos sus artículos. De ahí salen la entrada en el almacén y el gasto en la cuenta de explotación.

Lista de pedidos sin enviar en ASIGH.WEB, con el proveedor, la fecha en que se hizo cada pedido y la fecha en que debería llegar; arriba, las pestañas que separan lo que está sin enviar, sin recibir y sin traspasar a albarán, junto a los últimos pedidos

Tres listas contestan a la vez las tres preguntas de siempre: qué está hecho y sin mandar, qué está mandado y sin llegar, y qué ha llegado y sin pasar al albarán. Sin repetir un pedido porque nadie recordaba si se había hecho, y sin esperar una entrega que nunca se llegó a cursar.

Con qué se conecta

El pedido bebe del catálogo de tus proveedores, de la venta que esperas y de lo que queda en el almacén, y acaba convertido en albarán.

Cómo se trabaja

El primero se hace una vez con cada proveedor. Los otros tres son el pedido de cada semana.

1

Se fijan los días de cada proveedor

Qué días se le pide y qué días sirve. Con eso el sistema sabe cuántos días tiene que cubrir cada pedido, que es el dato del que sale todo lo demás.

2

Se pone la cantidad de cada artículo

Con previsión de ventas, el sistema propone la venta de esos días y el gasto habitual de cada producto, y puedes ajustar las dos cosas si sabes algo que el histórico no sabe. Sin ella, escribes tú la cantidad sobre la lista del proveedor.

3

Se repasa y se envía

Sale la lista con la cantidad recomendada de cada artículo. Se corrige lo que haga falta, se descarta lo que no toque esta vez y el pedido queda listo para mandar al proveedor.

4

Se recibe la mercancía

Al llegar el reparto aparece lo pedido y solo se toca lo que ha venido distinto. Con eso el producto entra en el almacén y el gasto queda registrado donde corresponde.

Una regla del oficio que ahorra muchos disgustos: procura que no caiga el fin de semana entre el pedido y la entrega. El viernes es imposible saber qué va a hacer falta el lunes, porque justo en medio está el grueso de la venta.

Qué cambia respecto a cómo lo haces hoy

Seguirás pidiendo a los mismos proveedores. Cambia con qué llegas al momento de decidir la cantidad.

Con el pedido de siempre

  • Se pide cuando se ve que falta algo o cuando llama el comercial
  • La cantidad sale de la memoria y de lo que se pidió la otra vez
  • Nadie sabe cuánto dinero hay parado en el almacén
  • Lo que llega se comprueba por encima, si es que se comprueba
  • Los faltantes aparecen días después, sin nada que reclamar
  • Solo una persona sabe qué se pide, a quién y qué días

Con ASIGH

  • Cada proveedor tiene sus días de pedido y de entrega
  • Con previsión de ventas, la cantidad llega calculada y solo se repasa
  • El pedido llega en unidades de compra, listo para enviar
  • La recepción se hace sobre el pedido, marcando solo lo que difiere
  • Las incidencias quedan anotadas para la próxima negociación
  • El criterio de compra está en el sistema y lo puede aplicar cualquiera

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer los pedidos en ASIGH si no trabajo con previsión de ventas?

Sí. Pides escribiendo tú la cantidad, sobre la lista de artículos de cada proveedor con sus formatos y sus precios ya puestos. Lo que no vas a tener es la cantidad propuesta, porque para calcularla hace falta saber cuánto esperas vender y el stock estimado que hay en el local. El resto funciona igual: el pedido queda escrito, sale por correo desde el propio sistema, la recepción se hace sobre él y el gasto entra en la cuenta de explotación y en el inventario. Es por donde se empieza casi siempre.

¿Qué tengo que tener al día para que el sistema calcule la cantidad?

Dos cosas, y hacen falta las dos. La previsión de ventas, porque la necesidad de cada artículo sale de la venta que esperas hasta la próxima entrega. Y las entradas de mercancía registradas, porque el stock con el que se descuenta lo que ya tienes se arrastra de lo que ha entrado y de lo que se ha vendido: con las entregas de la semana sin registrar, el cálculo propone pedir de más. Registrar una entrega es pasar a albarán el pedido que ya está hecho, con lo que ha venido distinto corregido, así que es el trabajo que hoy haces con el albarán en la mano. También es necesario hacer inventarios con una periodicidad, por ejemplo cada mes.

¿Para qué quiero que el sistema calcule la cantidad, si mi proveedor ya sabe lo que tiene que traerme?

Porque quien decide cuánto entra en tu almacén debes ser tú, y no tu proveedor, que eres quien paga. El comercial hace bien su trabajo, que es vender, y por eso las cámaras de media hostelería están más llenas de lo necesario. Con una cantidad calculada delante, la conversación se va al precio y al servicio, que es donde ganas tú.

Doy una vuelta por la cámara y veo lo que falta, ¿qué me aporta la cantidad calculada?

La cifra que esa vuelta no da: cuánto vas a vender hasta la próxima entrega. El hueco del estante dice lo que se ha acabado, no lo que va a hacer falta ni cuánto dinero llevas parado en existencias. Y hay una segunda parte: mientras la cantidad esté solo en tu cabeza, el pedido no lo puede hacer nadie más que tú, ni el día que libras ni el día que estás de vacaciones.

Trabajo con producto fresco de mercado, ¿me sirve hacer los pedidos así?

Sí, para la mayor parte de tu compra. El pescado del día se seguirá comprando con el criterio de quien va a la lonja, pero en cualquier cocina las referencias de mercado son las menos: los congelados, las bebidas, los envases, la limpieza, los secos y los lácteos son los que llenan la cámara, y son también los que acumulan el dinero parado y las roturas de stock.

¿Hacer el pedido en el sistema lleva más tiempo que llamar al proveedor por teléfono?

No, y además deja el pedido escrito. Llamar parece rápido, pero antes hay que dar la vuelta a la cámara con un papel, apuntar lo que falta y dictarlo por teléfono; de lo que has dictado no queda constancia, así que cuando llega el reparto no tienes con qué comparar lo que ha venido. En el sistema pones las cantidades sobre el catálogo del proveedor, con sus formatos y sus precios ya cargados, y el pedido sale por correo desde la propia pantalla. Al recibir la mercancía tienes delante lo que pediste y compruebas línea por línea lo que falta o viene distinto.

¿Cuánto vas a vender hasta la próxima entrega?

De esa cifra sale la cantidad que hay que pedir, y casi nunca está encima de la mesa cuando se decide. Con ella delante, el pedido deja de salir de una vuelta rápida por la cámara.

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