¿Esto es un chatbot de los de siempre con vuestro logotipo?
No. Un chatbot de web es un programa con un catálogo cerrado de preguntas y respuestas: reconoce unas cuantas frases previstas, contesta con el texto que le han escrito
para cada una y, en cuanto te sales de lo previsto, te pide el correo o te pasa con un comercial. Está puesto para captar visitantes.
Mía no vende nada: vive dentro de ASIGH y su objetivo es ayudarte con tu trabajo. Tampoco funciona con respuestas escritas de antemano: interpreta lo que le preguntas y
contesta apoyándose en la documentación de las 1.477 pantallas de ASIGH y de sus 15.021 campos, en las 434 ayudas del sistema, en los 134 cursos de gestión de hostelería
y, para las cifras, en tu propia base de datos, respetando los permisos y los centros de cada usuario.
Y ni siquiera lleva nuestra marca: Mía tiene la suya.
Mi equipo no va a preguntarle a una máquina.
Lo que hemos visto es lo contrario, y por un motivo poco romántico: es más rápido que esperar a que alguien tenga un rato. Y hay un efecto que no esperábamos: la
gente pregunta cosas que nunca preguntaría a un compañero por no reconocer que no lo sabe. Ese es justo el tipo de duda que si no se resuelve acaba en un error.
¿Puede tocar algo o estropear datos?
No. Hoy solo consulta: no crea, no modifica y no borra ningún registro. Puede usarlo cualquiera de tu equipo con la tranquilidad de que lo peor que puede pasar es una
respuesta que no acabe de convencerte.
¿Quién puede ver mis datos y mis conversaciones?
Cada usuario ve lo que ya podía ver en el sistema: si gestionas un centro, ese centro; si no tienes acceso a un módulo, tampoco lo tienes a través de Mía. Los datos
de empleados, las nóminas, los usuarios del sistema y los documentos legales están bloqueados para todo el mundo. Las conversaciones son privadas de cada usuario, y
ni tus datos ni tus preguntas se usan para entrenar ninguna inteligencia artificial.
¿Y si se equivoca o se inventa la respuesta?
Es la duda razonable con cualquier asistente de este tipo, y la respuesta honesta es que trabaja sobre documentación escrita del propio sistema y sobre los datos de
tu base de datos, no sobre información general. Además, valorar cada respuesta sirve de algo: las que se marcan como buenas se guardan como ejemplo y afinan las
siguientes. Como con cualquier consejo, lo importante se comprueba; la diferencia es que aquí se puede comprobar.
¿Hay que instalar o configurar algo?
Nada. Mía viene dentro de ASIGH.WEB y se abre desde cualquier pantalla con la sesión que ya tienes iniciada, así que no hay programa que instalar, ni acceso aparte,
ni permisos que dar de alta por segunda vez: los que tiene cada usuario en el sistema son los que Mía respeta.
¿Se puede hablar con Mía o hay que escribirle?
El método natural de comunicación con Mía es el escrito. Para este tipo de consulta es lo que conviene: una pregunta técnica hay que pensarla antes de hacerla, y
escribirla ayuda a formularla; y la respuesta suele traer datos, campos o pasos, que se asimilan leyendo y quedan ahí para releerlos, copiarlos o pegarlos en un correo.
Hablar tampoco resultaría cómodo: el sistema necesita unos segundos para preparar cada respuesta, y esa espera, que escribiendo no molesta, en una conversación hablada
se hace larga.
Si aun así prefieres dictar, puedes: desde el móvil o la tableta, el teclado del propio dispositivo pasa a texto lo que dices y Mía lo recibe igual que si lo hubieras
tecleado.