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AA.KDS: Pantallas de Cocina y Barra para Hostelería

Dos monitores uno al lado del otro: el terminal de venta ASIGH.TPV y la pantalla de una partida de AA.KDS, con las comandas en tarjetas, cada una con su mesa y su reloj

La comanda entra en la pantalla de la partida que la prepara, en cocina y en barra, con el tiempo corriendo a la vista de todos. Se marca plato a plato y lo terminado aparece en el pase, en el terminal y en los comanderos.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

El tique que se pierde no avisa: te enteras cuando el cliente protesta

Se cae detrás de la plancha, se queda pegado a otro o alguien lo aparta para hacer sitio. Nadie se entera de nada hasta que el cliente lleva media hora esperando y protesta, y entonces empieza el segundo problema: reconstruir qué pidió esa mesa, quién tenía que hacerlo y por dónde va. El papel no lleva reloj y no reclama.

Qué es AA.KDS

El sistema de pantallas de seguimiento de artículos y tickets de ASIGH, lo que el sector busca como KDS, de Kitchen Display System. Sustituye a la comanda impresa: cuando el camarero manda el pedido desde el terminal o desde el comandero de mesa, aparece en la pantalla de la partida que tiene que prepararlo, tanto en cocina como en barra. Trabaja sobre la misma base de datos que el punto de venta, así que la cocina y la sala miran lo mismo.

Hace dos cosas a la vez: organizar el trabajo de una cocina con varias partidas y dejar recogidos los tiempos de cada artículo, desde que se manda hasta que se sirve. Lo primero se nota durante el servicio; lo segundo, el día que hay que explicar por qué el sábado se torció.

Orquestador

La vista del jefe de cocina/barra: todas las partidas en una sola pantalla, las de barra y las de cocina, cada una con sus pendientes y el color de la espera más larga. De un vistazo, desde la puerta, se ve el estado real del local.

Cocina y barra

La pantalla de trabajo de cada partida, a la que se entra desde el orquestador: sus comandas en tarjetas ordenadas por hora de entrada, cada una con su reloj y su color. Aquí se marca lo que se va terminando. Es donde se pasa el servicio.

Pase

Lo que han terminado todas las partidas, reunido para montar el pedido y mandarlo a sala. Desde aquí se da por servido un artículo o el pedido entero, y en ese momento sale del circuito de cocina. La expedición se monta con todo delante.

Pedidos

Lo que la mesa ya ha pedido y todavía no se ha marchado a cocina. Es pantalla de consulta: marchar se hace desde el terminal o desde la propia partida. Se sabe lo que viene antes de que entre.

En espera

Los tiques aparcados: los de la mesa que aún se está decidiendo y los de la que ha pedido la cuenta a medias. Es pantalla de consulta, y lleva su recuento al lado del nombre. Ninguno se pierde de vista mientras espera.

Reparto

Los pedidos que ya han salido a domicilio, con la hora a la que se fueron. Se cierran desde el terminal; aquí se miran. Cocina sabe qué hay en la calle sin bajar a preguntar.

Servidos

Los artículos ya servidos cuyo tique sigue abierto, es decir, la mesa que está comiendo y todavía puede pedir más. Ahí se comprueba qué se ha sacado a cada mesa y a qué hora.

Cobrados

Los tiques cobrados y cerrados, los que ya han salido del circuito del todo. El repaso de lo que acaba de pasar, sin preguntar a nadie.

El Orquestador: todo el trabajo en una pantalla

Orquestador con las partidas de barra arriba y las de cocina abajo, cada una con su número de comandas pendientes y su color de espera
El orquestador, con todas las partidas a la vez. Pulsa en la imagen para ampliarla.

Lo habitual en un KDS es que cada pantalla enseñe su partida y nadie vea el conjunto. Además solo se suele mostrar el trabajo de cocina, mientras que el trabajo de barra de preparación de bebidas suele quedar descubierto. El orquestador es la vista que falta.

Todas las partidas caben en una sola pantalla: las de barra arriba y las de cocina abajo, cada una con su recuento de comandas pendientes y con el color de la espera más larga que haya dentro. Se ve el estado real del local de un vistazo, sin acercarse a preguntar y sin ir abriendo pantallas.

Desde ahí se entra directamente a trabajar en la partida que haga falta, sin pasos intermedios, que en hora punta es lo que se agradece. Las pestañas de pase y de tiques en espera llevan su recuento al lado y se actualizan mientras se está en otra pantalla.

Una pantalla por partida, tanto en cocina como en barra, y cada una con lo suyo

Cada artículo de la carta está asignado a la partida que lo prepara, tanto en cocina como en barra, así que la pantalla de un puesto enseña solo lo que ese puesto tiene que hacer.

Bebidas

Las tres primeras pantallas son de bebidas, normalmente solo se usa una zona, pero podemos configurar dos más si es necesario.

Cocina

De la cuarta en adelante, las partidas de cocina: tantas como tenga montadas el negocio y sean necesarias.

Las que no usas

Se desactivan desde la configuración y dejan de aparecer en el orquestador.

Cada dispositivo se configura una vez con la partida que le toca y ya no se vuelve a tocar. Puedes empezar por el puesto donde ahora hay más atasco y ampliar después.

La pantalla de la partida: qué falta en cada mesa

Cada mesa es una tarjeta, y dentro de la tarjeta se trabaja producto a producto.

  • Cabecera con la mesa, la zona de venta y el número de tique, para localizar la comanda sin preguntar
  • Reloj en vivo desde que se mandó, en horas, minutos y segundos, que es el dato que hoy no está en ningún sitio
  • Semáforo de tres colores sobre ese reloj: verde, ámbar al pasar el primer umbral y rojo al pasar el segundo. Los umbrales los pones tú: el tiempo razonable de una hamburguesa y el de un arroz no tienen nada que ver
  • Los ingredientes y las modificaciones van debajo de su plato y con sangría, así que el "sin cebolla" se lee pegado al plato al que pertenece
  • Los comentarios del camarero salen destacados sobre fondo amarillo, que es lo que nunca se puede pasar por alto
  • Lo terminado queda tachado y se puede ocultar con un botón, para dejar a la vista solo lo que falta
  • Cuando entra una comanda suena un aviso y el tique se lee en voz alta, las dos cosas se activan o se quitan en cada puesto. Se sabe lo que ha entrado sin levantar la vista de la plancha
  • Las tarjetas por fila se reparten según el ancho de la pantalla, y el alto se elige en cada puesto: una fila entera, o dejando asomar la siguiente para saber que hay más comandas debajo. Cada pantalla se ajusta a lo que se ve bien desde su puesto
Pantalla de una partida de barra con una tarjeta por mesa, cada una con su reloj, sus artículos con casilla de marcado y los botones de terminar y de leer en voz alta
La pantalla de una partida, con una tarjeta por mesa. Pulsa en la imagen para ampliarla.

Se marca artículo por artículo, y por eso se trabaja bien

Una pantalla con diez tiques de seis artículos son sesenta cosas en juego a la vez. Si solo pudiera cerrarse la mesa entera, el cocinero no tendría más referencia que su memoria justo en el peor momento.

1

Cada plato, según sale

Se marca según se termina y queda tachado a la vista, así que en cualquier momento se sabe qué lleva hecho y qué le falta a cada mesa.

2

La comanda, cuando está toda

Cuando la mesa ya tiene todo, se cierra la comanda entera y sus artículos dejan sitio a los que vienen detrás. La pantalla enseña siempre lo que falta.

3

Con el dedo, con teclado o con ratón

Del 1 al 9 se dan por terminados los artículos pendientes, el intro cierra la comanda y el cero deshace la última marca, y en un puesto con monitor no táctil se marca con el ratón. Con las manos ocupadas se trabaja sin apartar la vista de la plancha.

4

Y sala lo ve en el momento

Lo marcado aparece a la vez en el pase, en las pantallas de ASIGH.TPV y en los comanderos. Los tres van sincronizados, sin que nadie tenga que avisar.

El teclado es un numérico corriente de veinte euros, de los que se reponen en cualquier sitio, colocado en la repisa de debajo de la pantalla.

El pase deja de ser un montón de papeles cambiando de lado

En una ventana de pase con tiques, los papeles se pasan de un lado a otro entre cocina y sala, y en cuanto hay volumen se lían: se traspapelan, se montan y se pierde el orden de salida.

La pantalla de pase reúne lo que han terminado todas las partidas, de modo que el responsable de expedición monta cada pedido con todo delante y sala ve lo que puede recoger sin preguntar. Se marca servido un artículo o el pedido entero, y al hacerlo sale del circuito de cocina.

Ese servido también puede darse desde el terminal de venta o desde el comandero de mesa, y el artículo desaparece del KDS en el mismo momento. Los tres programas trabajan sincronizados: lo que se marca en uno lo ven los otros dos.

Al lado va la pantalla de tiques en espera: los de la mesa que ha pedido la cuenta a medias o que aún se está decidiendo, aparcados y localizados.

Pantalla de pase con los pedidos terminados por las distintas partidas, listos para montar y mandar a sala
La pantalla de pase. Pulsa en la imagen para ampliarla.

Cómo se trabaja

El servicio es el mismo de siempre. Lo que cambia es lo que sabe la cocina mientras lo está haciendo.

1

El camarero marcha la comanda

Desde el terminal o desde el comandero de mesa. En ese momento entra en la pantalla de su partida, avisa y empieza a contar el reloj.

2

La partida produce y marca

Cada plato terminado se marca y queda tachado. Cuando la mesa está completa, se cierra la comanda y deja sitio a las siguientes.

3

Lo hecho aparece en el pase, TPV y comanderos

El artículo marcado sale a la vez en las tres pantallas. En el pase se monta el pedido con las partidas que intervienen, y sala ve lo que puede recoger sin preguntar.

4

Se sirve y se cierra el circuito

Al darlo por servido, desde el pase o desde el comandero, el artículo sale del circuito de cocina. El recorrido queda en la misma base de datos que lleva la venta, con sus horas.

Lo que se gana en el sitio donde más se nota: en hora punta el jefe de cocina puede mirar dónde se está acumulando el trabajo en lugar de reconstruirlo preguntando, y cualquier empleado sabe siempre por dónde va sin fiarlo todo a la memoria.

Y lo más importante: se recogen todos los tiempos de producción y servicio: cuánto es el tiempo que ha tardado en empezar a producir y producirse cada artículo, cuánto se ha tardado en servir, cuánto ha sido el tiempo total de servicio y ocupación de mesa. Por partidas, por productos y por empleados.

Una cocina se organiza antes de ponerle pantallas

Las partidas a las que se asigna cada artículo, el orden en que se preparan los platos, cómo salen al cliente y qué hace cada operario tienen que estar decididos antes y estar correctamente configurados en ASIGH. Sobre una cocina organizada, el KDS hace ese trabajo más rápido y más fiable y descarga al jefe de cocina de estar cantando y vigilando a la vez. Sobre una cocina que no lo está, añade más desorden al que ya hay.

Organizar cocina y barra y registrar tiempos añade algo de trabajo, poco, pero se recupera de sobra con el que se ahorra en hora punta, cuando un problema cuesta el triple. Por otro lado conviene tener en cuenta que una cocina saturada no la arregla ningún KDS: si la carga de trabajo supera lo que el equipo puede sacar, el registro de tiempos es lo primero que se va a dejar de hacer, añadiendo más confusión al servicio.

Con qué se monta esto en una cocina

El equipo lo decide el puesto. A más calor, más grasa en el aire, y la grasa es la que termina rompiendo el equipo. A más calor y más grasa, equipo más protegido y sin ventiladores; y a más protegido y sin ventilación forzada más caro será. Y en segundo lugar la distancia al operario: a más distancia más pulgadas, y cuantas más pulgadas más caro.

Partida caliente

Plancha, freidora, fogones y horno. La única que pide equipo especial: frontal sellado, carcasa metálica y sin ventilador, porque un ventilador en aire graso se traga la grasa y se lleva el equipo por delante. Aquí es donde se gasta.

Partida fría

Ensaladas, postres, pescados, cuarto frío y cámara. Sin aire graso alrededor vale un monitor táctil corriente con un miniordenador detrás, o una tableta en soporte. Cuesta la mitad que el puesto de al lado.

Pase y expedición

Pantalla media, de veinte pulgadas en adelante, y táctil, porque ahí se marca servido. Suele caer en la frontera del aire graso, así que en qué lado queda es cosa de mirar cada cocina.

Cocina de una sola partida

Cuando todo el trabajo es una zona, encaja una sola pantalla grande a la vista de todos. Tiene que poder tocarse igual: alguien sigue teniendo que dar los platos por terminados, bien sea con pantalla táctil, bump bar o un teclado numérico.

Lo que hay que tener en cuenta antes de comprar nada

La grasa se posa, no salpica

Se mete por las juntas y es lo que termina con los equipos. Grado de protección: IP65 para la partida caliente, IP54 o incluso IP45 basta en los puestos limpios.

Con las manos mojadas el táctil falla

El guante fino de nitrilo funciona bien; el guante grueso de frío o el dedo con agua encima, no. Se trabaja con el nudillo, se monta un panel que responda con guante o se usa el teclado numérico.

La pantalla de una partida, táctil

Como el marcado va artículo por artículo, se toca muchas veces por servicio. Una pantalla de solo mirar sirve para supervisar, no para producir.

Cable de red antes que wifi

Una cocina es un armario de acero con hornos dentro y la señal se degrada justo en hora punta. Corriente y red por canaleta, nunca por el suelo.

A la altura de los ojos, no en el techo

Algo inclinada y fuera del vapor de la campana. Y sin subirla más de lo necesario: entre el techo de una cocina y la altura de las personas hay una diferencia de calor brutal, así que colgar arriba es meter el equipo en la peor franja.

El tamaño lo marca la distancia

A metro y medio, una de veintidós pulgadas deja ver cuatro o cinco comandas completas de una vez. Por debajo hay que desplazar la pantalla, y en pleno servicio nadie se para a hacerlo.

AA.KDS funciona en Android y en Windows, así que vale igual una tableta, un monitor con un miniordenador detrás o un todo en uno de cocina. La instalación del programa y la configuración de cada puesto las hacemos nosotros, y los equipos los presupuestamos con el resto de la instalación. Ver el hardware para hostelería

Qué cambia respecto a cómo lo llevas hoy

Se cocina igual. Cambia lo que la cocina sabe mientras cocina.

Con el tique pinchado

  • El tiempo lo lleva cada uno en la cabeza
  • Un tique traspapelado no avisa
  • Sala se entera preguntando
  • Cada partida rebusca entre todos los tiques
  • Nadie ve la carga del conjunto
  • El orden de salida se acuerda a voces

Con AA.KDS

  • El reloj corre a la vista de todos
  • La comanda está en su pantalla hasta que se cierra
  • Lo terminado aparece solo en el pase
  • Cada pantalla muestra su partida
  • El orquestador enseña todas a la vez
  • El pase se monta con todo delante

Un KDS se pone para controlar la producción y los tiempos, no para ahorrar rollos de papel. En la cocina tiene que quedar una impresora disponible por si falla un terminal, aunque en marcha normal esté apagada.

Cuánto cuesta AA.KDS

Se paga por pantalla y mes, como el resto del sistema, y sin permanencia.

  • La primera pantalla: 45 €/mes. Cada pantalla adicional: 20 €/mes. Incluye el uso del programa, sus actualizaciones y el servicio técnico del software.
  • Instalación del programa: 25 € por equipo, un pago único. La instalación y la configuración de cada puesto las hacemos nosotros.
  • El montaje físico (soportes, canaleta, corriente y red hasta cada puesto), si hace falta, se presupuesta aparte una vez visto el local.
  • Necesita ASIGH.TPV en el negocio, que es con quien trabaja, y los equipos se presupuestan con el resto del hardware.

Importes netos, sin IVA, orientativos para 2026 y por unidad de negocio. No suponen compromiso comercial ni presupuestario.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un KDS?

Son las siglas de Kitchen Display System, el nombre con el que el sector conoce las pantallas de cocina. En castellano se le llama pantalla de cocina o sistema de comandas en pantalla, ya que por ejemplo AA.KDS muestra pantallas de cocina y de barra. En principio, ocupa el lugar de la comanda impresa: la que manda el camarero aparece en la pantalla de la partida que tiene que prepararla, con la hora a la que entró y un reloj que corre a la vista de todos, aunque su objetivo es más que ese: ayudar a la organización operativa de cocina y barra y control de tiempos de servicio.

¿Para qué tipo de cocina tiene sentido?

Para cualquier cocina que necesite tener un control de tiempos de preparación y servicio. Por otro lado para cocinas con varias partidas trabajando a la vez y separadas físicamente de la zona de servicio, que es donde el tique de papel se queda corto y donde nadie tiene una visión de conjunto. También encaja bien donde hay pase de platos o ventanilla de recogida, porque hace falta saber el momento en que algo está listo. Y hay una condición previa: la cocina tiene que estar organizada en partidas, con su orden de preparación y las funciones de cada operario decididas.

Tengo una cocina pequeña, ¿me sirve?

Si el cocinero ve la sala y trabaja solo o con una persona, aporta bastante menos: la información que da la pantalla ya la tiene delante. Donde sí cambia las cosas en un local pequeño es cuando hay barra y cocina trabajando en paralelo con volumen alto en franjas concretas, porque ahí los tiempos se descontrolan igual que en una cocina grande. También cuando se desea tener un control de tiempos de preparación y servicio.

¿Esto me quita las impresoras de cocina?

Sí y no. Con un KDS bien configurado no hacen falta impresoras en cocina encendidas, pero al menos una siempre hay que tener disponible, por si hay fallos en algún terminal del KDS. Un KDS se pone para controlar la producción y los tiempos, no para ahorrar en rollos de papel, aunque se ahorra y es un bonus.

¿Hace falta cambiar de TPV?

AA.KDS trabaja sobre las comandas de ASIGH.TPV y sobre su misma base de datos, así que si ya trabajas con él no hay nada que cambiar: lo que entra por el terminal, por el comandero de mesa o por la carta digital aparece en cocina sin que nadie lo vuelva a teclear. Y de hecho el propio ASIGH.TPV tiene todas las pantallas para control de artículos que tiene el KDS, por lo que puedes llevar este control desde el propio TPV. Lo que sí hay que preparar es la parte física, las pantallas en su sitio y la red local.

Mi jefe de cocina no va a andar tocando una pantalla.

Marcar un plato terminado es un gesto, y las pantallas están pensadas para leerse a distancia y usarse con prisa. Para quien trabaja con las manos ocupadas está el teclado numérico al lado de la pantalla, y la lectura en voz alta de las comandas que entran, que se oyen sin levantar la vista. Pero evidentemente el control requiere un trabajo: si este no se hace es mejor ahorrarse el KDS.

En cocina se trabaja con las manos mojadas. ¿Cómo se toca la pantalla?

El guante fino de nitrilo funciona bien sobre una pantalla táctil corriente; lo que no funciona es el guante grueso de frío o el dedo con agua encima. Hay tres salidas, y no son excluyentes: trabajar con el nudillo, que es lo que acaba haciendo todo el mundo; montar un panel táctil de los que responden con guante en la partida que siempre tiene las manos ocupadas; o usar el teclado numérico, que además es más rápido para el marcado repetitivo.

¿No es mejor una botonera de cocina que un teclado numérico?

La botonera, lo que en el sector se llama bump bar, es el sistema clásico: una barra de teclas de goma lavable colocada bajo el KDS, con la pantalla en alto y sin tocarla nunca. Funciona, y funciona bien: es lo más higiénico y lo más rápido para un cocinero con las manos ocupadas. Lo que pasa es que es hardware específico, en España apenas se comercializan, son todos de importación y por tanto caros, y el día que falla el servicio se queda sin ella hasta que llegue otra, lo cual no va a ser ni mucho menos algo rápido.

Un teclado numérico corriente hace el mismo papel por 12-15 euros y con dos ventajas que en una cocina pesan más que el diseño. La primera es que se repone en cualquier sitio: si se moja, se rompe o desaparece, se compra otro cualquiera, se enchufa y funciona igual. La segunda es que la distribución es universal, porque el numérico lleva las mismas teclas, en las mismas posiciones y con los mismos tamaños desde hace décadas, así que se opera sin mirar, que es justo lo que hace falta cuando no se puede apartar la vista de la plancha. Por último al tener más teclas tiene más funciones que se pueden ejecutar directamente.

La clave está en que las teclas las interpreta la aplicación, no el teclado. Con un bump bar hay que grabarle un perfil que será diferente para cada modelo y depender del programa del fabricante, que además suele existir solo para Windows y no serviría en una pantalla Android. Para protegerlo del ambiente, film transparente de cocina por encima: las teclas se pulsan igual a través de él, se cambia en diez segundos y ya hay un rollo en cualquier cocina.

¿Qué significa el IP65 o el IP54 de la ficha de una pantalla?

Es el grado de protección que fija una norma internacional, y son dos cifras que se leen por separado. La primera dice cuánto aguanta el polvo y la segunda cuánto aguanta el agua, y cuanto más alta, mejor. En una cocina la que importa es la primera, porque el problema no es el agua sino la grasa en suspensión, que se posa como polvo fino y se mete por las juntas.

En la primera cifra, un 4 protege de objetos de más de un milímetro y deja pasar el polvo, un 5 lo limita a lo que no llegue a molestar y un 6 lo deja fuera del todo. En la segunda, un 4 aguanta salpicaduras, un 5 un chorro de agua a baja presión y un 6 un chorro a presión. Así que un IP45 protege de objetos y de un chorro suave, un IP54 limita el polvo y aguanta salpicaduras, y un IP65 es el único de los tres que no deja entrar polvo. También se ven IP66 en equipos de exterior e IP44 en equipos de oficina; para lo que aquí interesa, con saber leer las dos cifras basta.

Dos avisos al mirar una ficha. Casi siempre el grado se refiere solo al frontal, así que la parte de atrás y las conexiones hay que resguardarlas igual. Hay fabricantes y tiendas que publican grados distintos del mismo equipo, de modo que conviene fiarse de la ficha del fabricante y no de la descripción del catálogo.

¿Necesito una pantalla por partida?

La organización operativa de la cocina es algo que decide el cliente: cuántas partidas, qué hace cada una, dónde se ubican, etc. Lo lógico es una por cada puesto que trabaje por separado, porque cada pantalla se configura para ver solo lo de su partida. La del pase es otra cosa: muestra lo que ya está hecho esperando salir: en algunos negocios es obligatoria, en otros se hace en la TPV o en los comanderos. Para ver el conjunto no hace falta una pantalla dedicada, porque al orquestador se entra desde la pantalla de cualquier partida, y quien lo quiera tener encima puede llevarlo en una tableta.

Nosotros ya sabemos cómo va nuestra cocina.

En el día a día, seguro. Lo que no se sabe de memoria es cuánto llevaba esperando exactamente la mesa que se quejó el sábado, ni a qué hora estuvo listo el plato que salió frío. Con papel esos dos datos no existen en ningún sitio, y son justo los que hacen falta cuando algo se tuerce y quieres entender por qué en lugar de discutirlo con impresiones.

¿Cuánto esperó la mesa que se quejó el sábado?

Cuéntanos cómo tienes repartida la cocina y te decimos qué pantallas te hacen falta, en qué puesto y con qué equipos.

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