En mi obrador cada uno sabe lo que tiene que hacer, ¿para qué quiero un plan?
Para los días en que el equipo no es el de siempre: cuando falta alguien, cuando entra alguien nuevo o cuando llega un encargo grande a media mañana. Con el
trabajo repartido por escrito, cada uno sabe lo que tiene que hacer. Y como el reparto queda registrado, se ve si las mismas tareas recaen siempre en la misma persona.
Tengo un obrador pequeño. ¿El FloorPlan me sirve?
Sí. Con cuatro personas y un horno ya hay conflicto: dos elaboraciones que necesitan el horno a la misma hora, o una masa que tiene que reposar
antes de que otro pueda seguir. Eso ocurre igual en un obrador de cuatro que en uno de cuarenta, y en el pequeño hay menos margen para resolverlo
en el momento, porque no hay a quién pasarle el trabajo. Se pone en marcha con lo que vayas a usar: tus tareas, tus personas y tu horario.
En un obrador siempre surgen imprevistos. ¿Sirve de algo planificar por horas?
Sí, porque el plan se cambia en el momento: se arrastra una tarea a otra hora o a otra persona y el resto se queda donde estaba. Cuando surge un imprevisto se ve qué
tareas se desplazan, y se decide cuáles se aplazan y quién las hace.
Nos organizamos con una pizarra. ¿Qué ganamos con el FloorPlan?
Que el reparto quede guardado y sirva para los días siguientes. La pizarra se borra al acabar el día, así que no queda quién hizo cada tarea ni lo que se tardó, y el
lote y las etiquetas se hacen aparte. En el FloorPlan cada tarea lleva su lote y sus etiquetas, y cada planificación nueva se organiza con lo aprendido de las anteriores.
¿Quién monta el plan de cada día?
El plan de cada fecha se crea con el FloorPlan Maestro de ese día de la semana y con los pedidos que se han pasado a producción, organizado con lo aprendido de las
planificaciones anteriores. Al responsable le queda repasarlo: quién ha venido hoy, qué encargo ha entrado y qué hay que adelantar.