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Facturación de Compras

Pantalla de Cruce de Albarán Factura en ASIGH.WEB: los albaranes de un proveedor con su interruptor de selección, y a la izquierda la suma de las bases por tipo de IVA, el importe neto, el bruto y las casillas para escribir el número de la factura, su fecha y la de pago

Que te cobren lo pactado y que la factura del mes cuadre con sus albaranes. Sin sumar carpetas a mano, sin pagar de más y sin dedicarle un minuto más de los que ya dedicas.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

Pagas la factura del mes sin revisar los albaranes: pagas la factura y pagas el error

El proveedor deja un albarán en cada entrega y a fin de mes manda una factura con un total. Sumar treinta albaranes para comprobar ese total es media mañana, y repasar el precio línea por línea, un día entero. Así que se mira por encima, se firma y se paga. Lo que se cuela por ahí es un precio que subió sin avisar, un descuento que dejó de aplicarse o dos cajas que no llegaron y sí venían en el albarán. Se paga durante meses sin que aparezca por ninguna parte.

Qué es la Facturación de Compras en ASIGH

Es donde se da entrada a todo el gasto del negocio: los albaranes y las facturas de los proveedores, y también los recibos que no traen mercancía. Los documentos se registran en Albaranes y Facturas, dentro del área de Compras; el cruce de la factura con sus albaranes y el seguimiento del pago están en Facturación de Compras, dentro de Finanzas.

En la unidad lo maneja quien recibe la mercancía, el encargado de turno o el responsable de compras, que da entrada al documento y deja anotado lo que ha pasado con esa entrega. Facturar y pagar es trabajo de quien lleva las cuentas, y son permisos separados a propósito: quien recibe cajas no tiene por qué tocar facturas. Es la pieza que convierte cada entrega en un gasto con fecha, con su sitio en la cuenta de explotación y con un día de pago.

Albaranes y Facturas

Cada entrega con sus artículos, sus cantidades y sus precios. Lo normal es que el documento nazca del pedido; el que llega sin pedido detrás y el gasto que no trae mercancía se dan de alta desde el propio listado.

Cruce de Albarán Factura

Los albaranes que ese proveedor todavía no te ha facturado. Marcas los que entran en la factura del mes, se suman aparte y el total se compara con el papel que él te manda.

Estado de albaranes y facturas

La situación de cada documento: lo que está pendiente de que te lo facturen, lo que ya está facturado y lo que sigue sin pagar.

Cartera de Pagos

Las facturas que hay que pagar, con su vencimiento y su importe. Cuando se paga, queda registrada la cantidad, la fecha y el documento que lo acredita.

Pantalla de Estado de Albaranes en ASIGH.WEB, con una línea por documento: el proveedor, el tipo de coste al que va (gasto de comida, gas, internet, mantenimiento), el pedido del que salió, el número de albarán y las columnas que dicen si la factura se ha recibido y si está pagada

Todo empieza en el pedido, y por eso no te cuesta tiempo

La forma de trabajar no es ir metiendo albaranes y facturas: es hacer el pedido y traspasarlo. Cuando llega la mercancía se repasa contra lo que pediste y el documento se crea a partir del pedido con pulsar un botón.

Escribir el pedido en el sistema lleva lo mismo que escribirlo en una hoja de papel, y normalmente menos, porque el catálogo de ese proveedor ya está dentro con sus precios y sus formatos. Además se le manda desde la misma pantalla, sin llamar ni dictar por teléfono, y eso se lleva por delante buena parte de los errores que luego aparecen en la entrega. Al recibir, se comprueba lo que ha venido y con un botón el pedido se traspasa a albarán o a factura, según el documento que haya emitido el proveedor. El cruce con la factura del mes es otro botón. Sumado todo, dar entrada a las compras no añade tiempo al trabajo que ya haces.

Lo que trae artículos

Comida, bebida y consumibles. Entra siempre por el pedido, y por eso el precio y la cantidad quedan comprobados por el camino, sin que nadie tenga que sentarse a repasarlos aparte.

Lo que no trae artículos

La luz, el alquiler, un seguro o una reparación. No hay pedido detrás, así que se dan de alta desde el propio listado: se elige el proveedor, se pone el importe y se le asigna su tipo de gasto. Hecho de la forma correcta, son cinco segundos por documento.

Con la mercancía entrando por el pedido no hay facturas que interpretar, ni lector de documentos, ni líneas que alguien tenga que repasar porque el programa las haya adivinado. El dato ya estaba escrito antes de que llegara el papel, y por eso las cuentas cuadran a fin de mes.

De aquí salen la cuenta de explotación y el consumo del almacén

Lo que se registra una vez viaja a dos sitios distintos: el importe, al resultado del mes; los artículos, a la gestión de inventarios.

El importe, a la cuenta de explotación

Cada documento lleva su centro de coste y su tipo de coste, que es la línea donde ese gasto va a aparecer. La cuenta de explotación se construye entera con estas entradas, sin cargar hojas de cálculo ni volver a teclear nada al cerrar el mes.

Los artículos, al inventario

Las líneas del albarán o de la factura son las entradas de cada producto en el almacén, con el precio al que lo has comprado. De ahí salen el saldo del stock y la valoración del recuento.

Por aquí entra todo el gasto del negocio, y no solo la mercancía: comida, bebida y consumibles; suministros de cualquier clase; servicios; los importes de los costes laborales; y la diferencia de inventario del periodo, que se da de entrada como un documento más y con su propio tipo de gasto. Esa última es la que convierte el importe de lo comprado en el gasto de verdad: sin la diferencia entre el stock del principio y el del final del mes, lo que tienes delante es lo que has comprado, y lo que te has gastado es otra cifra.

Esa diferencia sale del cierre del inventario y es la última pieza que le falta a la cuenta de explotación para estar completa.

Te enteras de que ha subido un precio el día que entra la mercancía

Cada albarán y cada factura se valoran dos veces: por el importe que trae el documento del proveedor y por la suma de sus artículos a los precios que tienes fichados con él. Los dos números quedan uno al lado del otro.

  • Si no coinciden, en esa entrega hay algo que mirar: un precio que ha cambiado, un descuento que no se ha aplicado o producto que no ha llegado
  • El momento de verlo es cuando la mercancía entra, que es cuando se resuelve con una llamada; buscar ese mismo descuadre entre cientos de documentos es un trabajo penoso, y acaba por no hacerse
  • La cantidad recibida se confirma artículo a artículo sobre lo que venía en el pedido, así que un faltante queda registrado y no solo comentado
  • Las incidencias de la entrega se escriben en el propio documento y pasan a la agenda, con su fecha y su proveedor
Ficha de un albarán de compra en ASIGH.WEB con los dos importes enfrentados: el neto que declara el documento del proveedor y el neto que suman sus artículos a los precios fichados, y debajo la línea del vino con su formato de compra, su precio por unidad y su cantidad

El proveedor no tiene obligación de avisarte de una subida, y cuando avisa se queda en una conversación con el comercial que nadie apuntó. Comparar el papel con lo que tienes pactado hace visible ese cambio el mismo día. Y cuando toca sentarse a negociar, llevas encima de la mesa el histórico entero: cuánto le compras, cómo se ha movido el precio de cada producto y qué ha pasado con sus entregas.

La factura del mes se cuadra marcando los albaranes que la componen

En la pantalla de Cruce de Albarán Factura eliges el proveedor y el periodo, y tienes delante sus albaranes pendientes de facturar.

Vas marcando los que entran en esa factura y, según los marcas, se suman aparte las bases de cada tipo de IVA, el neto, el IVA, las retenciones y el total. Ese total es el que se compara con el papel del proveedor. Si coincide, escribes el número de factura, su fecha y el día previsto de pago, y la factura queda registrada con un botón: esos albaranes se marcan como facturados y el registro conserva detrás todo el detalle de las entregas que la componen.

Si no coincide, tienes el aviso antes de pagar, y lo que baila está entre los albaranes de ese proveedor y ese mes. Es la diferencia entre pagar un total y pagar lo que debes: ni una entrega que no llegó, ni un albarán de otro mes que se coló, ni un descuento que dejó de aplicarse en silencio. Y cuando hay que reclamar, se reclama con el documento y la cifra delante.

Factura registrada en ASIGH.WEB, con su proveedor, su tipo de coste, su número, su base y su IVA, y el PDF que mandó el proveedor guardado a la derecha del documento

Cuando el albarán y la factura son el mismo documento, o cuando la factura recoge una sola entrega, no hay nada que cruzar: se registra tal cual y sigue igual hasta el pago. De cualquier documento se puede guardar el PDF que mandó el proveedor, así que el registro y su papel viajan juntos.

Con qué se conecta

Bebe del pedido que hiciste y del precio que tienes pactado, y acaba en la cuenta de explotación y en la previsión de pagos.

Cómo se trabaja

Cuatro momentos, y el primero es el que hace fácil todo lo demás.

1

Se hace el pedido

Todo lo que lleva artículos se pide por el sistema y se le manda al proveedor desde ahí. Es el paso que hace que después no haya nada que teclear.

2

Llega la mercancía y se traspasa

Se repasa lo que ha venido contra lo que pediste y se toca solo lo que viene distinto. Con un botón, el pedido pasa a albarán o a factura, según el documento que traiga el proveedor.

3

Se comprueban los dos importes

El del papel y el que sale de tus precios. Si cuadran, listo. Si no, se mira qué línea baila: casi siempre es un precio que ha cambiado o un descuento que no se ha aplicado.

4

Se cruza y se controla el pago

Cuando llega la factura del mes, se marcan sus albaranes y se cierra. El vencimiento sale de la ficha del proveedor, así que ya sabes cuándo hay que pagarla y cuánto.

La clave de que esto no se convierta en burocracia es empezar por el pedido. Hacerlo así lleva el mismo tiempo que hacerlo mal, con la diferencia de que al final del camino tienes el control hecho y la cuenta de explotación montada.

Qué cambia respecto a cómo lo haces hoy

Los papeles van a seguir llegando igual. Cambia lo que pasa con ellos cuando entran.

Con la carpeta de siempre

  • El albarán se archiva y no se compara con nada
  • Cada documento se teclea entero, si es que se teclea
  • Los precios se comprueban de memoria, o no se comprueban
  • La factura se revisa por el total y se paga
  • Un cambio de precio se descubre meses después, si se descubre
  • Las incidencias de una entrega se olvidan en dos semanas
  • El gasto del mes se reconstruye al final, a base de memoria

Con ASIGH

  • Cada albarán y cada factura se valoran por el documento y por tus precios
  • El documento sale del pedido con un botón, sin escribirlo otra vez
  • Un descuadre salta en el momento de dar la entrada
  • La factura se cuadra marcando los albaranes que la componen
  • El precio de cada producto tiene su histórico
  • Las incidencias quedan anotadas donde luego hacen falta
  • El gasto entra en su línea de coste según se registra

Preguntas frecuentes

De las facturas ya se encarga mi gestoría, ¿qué comprueba esto?

El precio y la cantidad de cada línea, y que la factura se corresponda con los albaranes que has recibido. Tu gestoría trabaja con las facturas, no con los albaranes, así que desde ahí no hay manera de saber si el precio de un producto ha subido, si llegó lo que pediste o si la devolución que hiciste está descontada. Lo suyo es la contabilidad y los impuestos, donde no entra la gestión del producto ni la del almacén; y ASIGH, al revés, no lleva tu contabilidad ni presenta tus impuestos. Son dos trabajos distintos y cada programa hace el suyo.

Llevo años con mis proveedores y son gente de confianza, ¿esto no sobra?

No, y no porque haya que desconfiar de nadie. Los precios cambian constantemente, el aviso de la subida se queda en una conversación con el comercial que nadie apuntó, y en cientos de líneas al mes hay errores en los dos sentidos. Un proveedor serio agradece que le llames con el dato exacto: le ahorra a él la discusión y a ti la sospecha.

Meter todos los albaranes y las facturas en el sistema, ¿es más trabajo del que hago ahora?

Es el mismo, si se empieza por el pedido. Escribir el pedido en el sistema cuesta lo que cuesta escribirlo en una hoja, y normalmente menos, porque el catálogo del proveedor ya está dentro; y encima se le manda desde ahí. Cuando llega la mercancía se repasa y el albarán o la factura se crean con un botón, y el cruce con la factura del mes es otro. Lo que no viene de un pedido, como la luz o un seguro, se da de alta desde el listado en cinco segundos. El tiempo se gasta igual, la diferencia es que uno de los dos caminos deja el control hecho.

La luz, el alquiler y los seguros no llevan albarán. ¿Dónde se meten?

Directamente en el listado de albaranes y facturas, sin pedido detrás. Se elige el proveedor, se pone el importe y se le asigna su tipo de gasto, que es la línea en la que va a aparecer en la cuenta de explotación; hecho de la forma correcta son cinco segundos por documento. Por ahí entra todo lo que no es mercancía: suministros, servicios, los importes de los costes laborales y la diferencia de inventario del mes.

Ya reviso las facturas antes de pagarlas, ¿qué se me escapa?

La línea. El descuadre casi nunca está en el total, que suele venir bien sumado: está en una línea con un precio que subió sin avisar, en un descuento que dejó de aplicarse o en un albarán que se coló de otro mes. Para verlo hay que comparar documento a documento, y eso a mano no lo hace nadie.

Recibo cientos de albaranes al mes, ¿esto es viable?

Sí, y cuantos más recibas, más se nota. Con veinte documentos al mes alguien organizado puede cuadrarlos a mano un domingo. Con cientos es imposible, y por eso los negocios grandes son precisamente los que más dinero pierden por aquí sin llegar a verlo nunca.

¿Cuándo fue la última vez que te subieron un precio y te enteraste?

Si no recuerdas la última, seguramente es que no te enteraste. El precio que no cuadra salta al comparar el albarán con la factura sin que nadie tenga que acordarse.

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