Vendes una lata de refresco y sabes que deberías haber gastado el precio de una lata; si has gastado dos, la diferencia salta a la vista. En el coste de personal no hay
equivalente, por dos razones. La primera, que arranca por encima de cero: para abrir el local ya hace falta alguien trabajando, vendas o no. La segunda, que
no sube al mismo ritmo que la venta, porque la venta se concentra en unas franjas y unos días concretos, y además no todo es venta: hay labores que se tienen que
distribuir, como la limpieza, la formación, etc.
Por otra parte también debes considerar cómo se distribuye tu venta a lo largo del día y la estructura de horas contratadas de tu plantilla: si tienes un pico en el que
necesitas 10 personas en una hora, mientras que el resto del tiempo solo necesitas una, difícilmente vas a conseguir ajustarlo con una plantilla de 10 personas a
tiempo completo, con turnos de 8 horas. En la mayoría de negocios de restauración se necesita personal a tiempo parcial para cubrir puntas de demanda, lo que dificulta
la gestión de dicho coste.
Por eso la referencia son dos cifras: las horas fijas que necesita el local y la productividad de cada puesto. Son las dos únicas magnitudes del
coste de personal que se pueden comparar entre tus locales y contra tu propio histórico, y las únicas sobre las que se puede trabajar para mejorar.
Cuantas menos horas fijas necesites y más alta sea la productividad, menos te costará el mismo servicio y mejor aguantarás los meses de venta
baja.