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Capacitación y Aprendizaje

Dos cocineros en la mesa de trabajo: uno pesa una pieza de carne en la báscula y el otro anota el dato en una tableta, con los bols del servicio preparados

Enseñamos a manejar el sistema, que es la parte fácil y va incluida. Y enseñamos a dirigir el negocio, que es la que de verdad cambia los resultados.

Casos que nos encontramos en el día a día. ¿Te ha pasado a ti?

Sabes de tu oficio. Dirigir el negocio es otro oficio, y ese no te lo enseñó nadie

A dirigir un negocio de hostelería casi nadie llega por haber estudiado gestión: se llega por horas, por oficio y porque alguien confió. Y a partir de ahí lo que hace falta es otra cosa: leer una cuenta de explotación y saber dónde meter mano, decidir qué hacer con un escandallo que sale al treinta y ocho por ciento, preparar una negociación antes de sentarse en ella. Eso no te lo enseñó nadie, y se te exige todos los días.

Qué es capacitar y qué es aprender

Usamos las dos palabras a propósito. Capacitación es el objetivo: que una persona sea capaz de hacer su trabajo y de responder de él. Aprendizaje es el método con el que se llega hasta ahí. Y hay que distinguirlas porque casi todo el mundo compra lo segundo (una tarde de curso) sin comprobar nunca si ha conseguido lo primero.

Este servicio son tres bloques distintos, y conviene no confundirlos.

1

Manejar ASIGH, incluido y sin coste

Cada pantalla tiene su ayuda a mano y hay cursos por áreas: pedidos a cliente, facturación de compras, inventarios, lo que toque a cada puesto. Con vídeos, prácticas guiadas y un diploma al final. Esta parte no se paga: viene con el sistema.

2

Dirigir el negocio, que es lo que se contrata

Aquí no se aprende a dar de alta un proveedor, se aprende a negociar con él. Ni a sacar la cuenta de explotación, sino a leerla y saber dónde meter mano. Es la formación de gerencia, y es la que mueve la aguja del resultado.

3

Lo tuyo, cuando hace falta rápido

Un cambio de carta, una promoción nueva, un producto que hay que explicar en cuarenta unidades esta semana. Se monta con tu material y se lanza, y queda constancia de quién lo ha hecho de verdad y quién no.

De los tres, el segundo es el que casi nadie ha tenido ocasión de aprender. Ese hueco es el que más se nota cuando se rellena.

Cómo se enseña

Los tres bloques comparten método, y no es el de sentar a la gente en un aula un martes por la mañana.

  • Pasos cortos que se cierran dentro de la jornada, en lugar de una sesión larga que hay que cubrir con turnos
  • Práctica en el sistema real de la casa, con los artículos y los precios de tu carta
  • Un formador de la unidad certifica cada práctica: hasta que no ha visto a esa persona hacerlo bien, el curso no está cerrado aunque la teoría esté al cien por cien
  • El contenido sale de los procesos de la casa, así que se enseña lo que la empresa ha decidido y no lo que recuerde cada formador

Es más lento que repartir un cuestionario, y es lo único que distingue a quien sabe hacerlo de quien sabe contarlo. Sobre por qué trabajamos así lo escribimos hace tiempo en La formación ha muerto, viva el aprendizaje.

Certificado del Learning Center de ASIGH que acredita una guía de aprendizaje completada, con el nombre del alumno, el del entrenador que la ha supervisado y la firma de las dos partes

Y dentro del sistema hay a quien preguntar, a cualquier hora

Mía responde en el momento en que aparece la duda: cómo se hace algo, qué significa un dato, por qué ha salido ese número. Se le puede preguntar lo mismo las veces que haga falta, que es justo lo que uno no se atreve a hacer con un compañero, y por eso acaba enseñando tanto: se usa mientras se trabaja.

Conoce a Mía

Qué cambia en tu negocio

Lo que se nota no es que tu gente sepa más. Es que tú dejas de ser el único que puede resolver las cosas.

Una incorporación deja de ser un mes perdido

El plan de quien entra está montado desde el primer día y no depende de que el compañero que le toque tenga ganas de explicar. Con la rotación de este sector, esa diferencia se cobra varias veces al año.

Los datos empiezan a servir para algo

Cuando el que mira el margen sabe qué significa y qué palancas tiene, el sistema pasa de ser un archivo a ser una herramienta. Es el paso que convierte la inversión en resultado.

Puedes exigir con tranquilidad

Es muy distinto pedir cuentas a alguien a quien has formado y del cual tienes certificado que ha aprendido, que a alguien que nunca supo del todo qué se esperaba de él. Exigir deja de costarte una discusión.

Sabes quién está preparado

Y por tanto a quién puedes ascender o mandar a abrir la unidad nueva, con algo más sólido que una impresión personal. Y cuando alguien falta, lo que sabía hacer está enseñado en algún sitio y se puede volver a enseñar.

Sin esto, lo demás se queda en papel

La capacitación es la pieza que convierte una decisión en una costumbre. Va entre las otras dos y las necesita a las dos.

  • Los procesos dicen cómo se hace cada cosa; hasta que no se enseñan, son un documento que existe y no pasa nada
  • La capacitación los pone en las manos de quien trabaja, y los convierte en la forma normal de hacer las cosas
  • La auditoría comprueba que se aplican, y cuando encuentra que no, muchas veces lo que falla es que alguien nunca lo aprendió
  • Ese hallazgo vuelve aquí en forma de refuerzo, y el ciclo se cierra

Es la lógica de Gestión de Alto Rendimiento: ningún servicio hace mucho por su cuenta y los tres juntos cambian la manera de dirigir.

Cadena de cuatro pasos numerados del 01 al 04, cada uno con su flecha hacia el siguiente: procesos, capacitación, auditoría y plan de mejora

Y el sistema, ¿qué pone?

El reparto y el control. Cuando das de alta a alguien aparece en el listado de formación con los cursos que le tocan por su puesto; cuando entra, ve por dónde va y sigue desde ahí; y tú ves de un vistazo quién ha terminado, quién está a medias y quién no ha empezado. Las prácticas las certifica el formador de la unidad, así que un curso solo se da por superado cuando alguien ha visto a esa persona hacerlo bien.

Cómo funciona esa maquinaria por dentro lo cuentan Gestión de la Formación y Cursos y Guías de Aprendizaje. Esta página va de la otra mitad: qué se enseña y quién lo enseña.

Preguntas frecuentes

¿Los cursos de ASIGH se pagan aparte?

No. Todo lo que sirve para aprender a manejar el sistema va incluido: las ayudas de cada pantalla, los cursos por áreas, los vídeos, las prácticas y el diploma final. No lo cobramos porque nos interesa tanto como a ti que tu gente lo use bien; un sistema mal manejado no da datos fiables y sin datos fiables no hay nada que gestionar. Lo que sí se contrata aparte son los cursos de gestión y dirección de negocio, que es otra materia.

¿Cómo sé que alguien está capacitado de verdad y no solo ha aprobado un test?

Porque un curso no se da por superado con un test. Hay prácticas guiadas que el alumno hace con el formador de la unidad delante, y es ese formador quien certifica que han salido bien; hasta que no lo hace, el curso no está cerrado aunque la parte teórica esté al cien por cien. Es más lento que repartir un cuestionario, y es lo único que distingue a quien sabe hacerlo de quien sabe contarlo.

Con la rotación que hay en este sector, formar es tirar el dinero.

Es el argumento más repetido y es justo al revés: cuanta más rotación, más cara sale cada incorporación que aprende mirando al de al lado. Lo que cuesta dinero es preparar la formación una y otra vez; aquí está preparada de una vez y sirve para todos los que vengan detrás. La primera persona que formes es la que paga el trabajo, y a partir de la segunda solo se recoge.

Ya hacemos formación interna a nuestra manera.

Entonces tienes ganada la parte que más cuesta, que es la costumbre de formar. Lo que solemos aportar es estructura: que quede registrado quién ha hecho qué, que las prácticas las certifique el formador de la unidad y que el contenido salga de los procesos de la casa y no de lo que recuerde cada formador. Y si tienes material propio bueno, se sube tal cual y pasa a formar parte del plan.

Mi encargado lleva veinte años en esto. ¿Qué le vais a enseñar?

Su oficio no, desde luego, y no es lo que pretendemos. Lo que casi nunca ha tenido ocasión de aprender alguien que ha crecido dentro del negocio es la parte de dirección: leer una cuenta de explotación y saber dónde está el problema, preparar una negociación con un proveedor, montar un cuadrante que cuadre con la previsión de venta. Eso no se aprende por antigüedad, se aprende porque alguien te lo enseña. Y en un profesional con veinte años de oficio encima, esa parte rinde el doble que en alguien que empieza.

¿Y si lo que necesito es formar en algo mío, como un cambio de carta?

Para eso está el tercer bloque. Se monta un curso con tu propio material y se lanza a las unidades que quieras, con el mismo mecanismo de pasos, comprobación y certificación. Es lo que mejor funciona en lanzamientos de producto, cambios de carta importantes y campañas: en lugar de un correo que se lee en diagonal, queda constancia de quién lo ha hecho de verdad.

¿Cuánto tarda hoy en ser útil alguien que entra nuevo?

Esa cifra, multiplicada por la gente que entra al año, es lo que te está costando no tener la formación montada. Cuéntanos tu caso y hablamos.

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