Mi equipo no es de ordenadores, ¿va a poder con esto?
Si quiere aprender, sí. La pantalla de trabajo habitual es una tabla parecida a una hoja de cálculo, con sus filas y sus columnas, y se filtra, se ordena y
se edita igual en compras que en personal. El esfuerzo se hace una vez, no una por área, y quien solo entra a hacer dos tareas concretas aprende esas dos
tareas, no el sistema entero. Manejar ASIGH es sencillo. Lo que no lo es, y ahí no hay atajo, es aprender a gestionar una empresa: para eso está
dentro el material de formación, y aprovecharlo depende de cada uno.
Ya compramos un programa y acabamos usando la cuarta parte, ¿por qué esto va a ser distinto?
Eso depende de vosotros más que del programa. Lo que ponemos nosotros son los medios, y siguen ahí el año que viene: la ayuda dentro de cada pantalla, en
texto y en vídeo, los cursos, las guías de cada puesto y Mía para preguntar en el momento. Lo que ningún medio consigue es que aprenda quien no quiere
hacerlo. Alguien de la empresa tiene que ocuparse de que el equipo lo use, con un plan por puesto y un responsable con nombre, y para eso está la gestión de
la formación.
¿Garantizáis que mi equipo aprenda a usarlo?
Nadie puede garantizarlo, porque aprender depende de quien aprende. Lo que garantizamos es que, si tu equipo quiere aprender, tiene todos los medios para
hacerlo: 434 ayudas en texto y en vídeo, los cursos y las guías de cada puesto, y Mía para preguntar en el momento. Que se usen es responsabilidad de la
empresa.
No tengo tiempo de aprender un programa nuevo, ¿por dónde empiezo?
Por lo que más te duela hoy, un par de cosas y no veinte, y el resto cuando lo primero esté rodado. Meterse con todo a la vez es la manera segura
de dejarlo. Como todas las pantallas se manejan igual, lo que aprendas ahí sirve para lo que venga después: la segunda funcionalidad cuesta mucho
menos que la primera y la quinta prácticamente no cuesta.
¿Qué pasa cuando encuentro un error?
Se avisa desde la propia pantalla en la que ha ocurrido, contando tres cosas: dónde estabas, qué intentabas hacer y qué salió. Lo que impide seguir trabajando se
comunica por teléfono, que es más rápido; lo demás, escrito y sin prisa, que se lee igual. Y agradecemos esos avisos: un fallo que solo aparece en una situación
concreta es muy difícil de encontrar desde fuera, y quien lo ve es quien usa el sistema todos los días.
Si hay un asistente que responde, ¿para qué quiero las ayudas?
Porque resuelven cosas distintas. A Mía le preguntas con tus palabras y te contesta al
momento, aunque no sepas cómo se llama lo que buscas. La ayuda de la pantalla tiene ese formulario entero, casilla por casilla, y es a donde se va cuando hace falta el
detalle o cuando alguien está aprendiendo el puesto. Casi todo el mundo acaba usando las dos, y la segunda es además la fuente de la que bebe la primera.