Somos pocos y nos fiamos unos de otros. ¿Para qué complicarse?
Un local con cuatro personas maneja los mismos precios, los mismos proveedores y los mismos costes que uno de treinta, y aguanta peor un error porque tiene menos
margen. Se configura lo que vayas a usar: si entran dos personas, son dos usuarios con su rol. Y el día que un precio aparezca cambiado, sabrás quién lo cambió.
¿Esto lo tengo que configurar yo o hace falta un informático?
Ninguna de las dos cosas: por seguridad, la gestión de usuarios la llevamos nosotros. Tú decides el reparto, que es una decisión de negocio: si un encargado ve
costes, si un jefe de cocina modifica escandallos, si un responsable de zona entra en varios locales. Las empresas grandes, con personal dedicado a ello y los
conocimientos necesarios, la hacen directamente desde la empresa.
Tengo un responsable que lleva tres locales. ¿Tengo que hacerle administrador?
No, y no conviene. Se le extienden esos tres centros y conserva su rol, así que trabaja con los tres y con ninguno más. Resolverlo con permisos de administrador es
lo que acaba con personas consultando las cifras de todo el grupo porque no había otra forma de darles acceso a sus locales.
¿Qué pasa cuando alguien se va de la empresa?
Se bloquea su usuario y deja de poder entrar en ese momento, sin cambiar la contraseña a nadie más. Lo que hizo mientras estuvo sigue registrado con su nombre. Con
una clave compartida hay que elegir entre cambiársela a toda la plantilla o dejar que quien se fue siga teniendo entrada.